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Daños de la fauna silvestre: cómo hacer para compatibilizar conservación y usos

Un técnico comprueba el funcionamiento de un cercado doble electrificado, instalado para evitar la entrada del oso a un colmenar en el Alto Sil (León). Foto: Sofía Losada.
Un técnico comprueba el funcionamiento de un cercado doble electrificado, instalado para evitar la entrada del oso a un colmenar en el Alto Sil (León). Foto: Sofía Losada.
sábado 01 de julio de 2017, 18:19h

La resolución de los conflictos entre la fauna salvaje y el hombre es uno de los retos más importantes al que se enfrentan los gestores del medio natural. Aunque las soluciones no son fáciles de hallar y aplicar, se han desarrollado experiencias prácticas que muestran la viabilidad de conciliar conservación y usos.

Por Rubén Moreno-Opo, Paco Montoto, Jaime Muñoz y Luis Mariano González

La resolución de los conflictos entre hombre y fauna es uno de los campos más importantes de estudio y gestión dentro de la biología de la conservación y tiene como finalidad compatibilizar la conservación de especies silvestres, sobre todo de aquellas más amenazadas, con los aprovechamientos socioeconómicos y la seguridad de las personas. La implantación de soluciones definitivas que eviten estas interacciones resulta muy compleja. Al estar en juego la propia supervivencia de los animales salvajes y la forma de vida de las personas en el medio rural se concitan numerosos elementos económicos, legales, psicológicos y sociales que dificultan el hallazgo de técnicas preventivas viables.

En todo caso, desde un punto de vista legal resulta imperativa la búsqueda de mecanismos que compatibilicen la protección de la fauna silvestre y el desarrollo socioeconómico. Así está contemplado en la legislación ambiental española. Derivada de las Directivas de Aves y Hábitats de la Unión Europea, la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad establece una protección genérica de todos los animales silvestres, a los que está prohibido matar, dañar, molestar o inquietar intencionadamente, incluyendo su posesión, comercio, retención y captura en vivo, así como la destrucción, daño, recolección y retención de nidos, crías o huevos.

Autores: Rubén Moreno-Opo, doctor en Biología, es funcionario del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) y trabaja en distintos ámbitos del estudio y conservación de la biodiversidad. Paco Montoto pertenece a la unidad de especialistas en manejo de fauna silvestre del MAPAMA y desarrolla proyectos de resolución de conflictos con usos humanos, especialmente de especies amenazadas. Jaime Muñoz es ingeniero de Montes y está especializado en el diseño y análisis de proyectos sobre daños y protección de fauna silvestre, dentro de la empresa Tragsatec. Luis Mariano González (lmgonzalez@magrama.es ) es doctor en Biología y se ha especializado en la conservación de especies amenazadas. Trabaja como jefe del área de acciones de conservación de la Subdirección General de Medio Natural del MAPAMA.

Este contenido es un resumen / anticipo de una información cuyo texto completo se publica en la revista Quercus, tanto en su versión impresa como digital.

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