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La recogida de cadáveres afecta al éxito reproductor de la especie

Muladares para el buitre leonado en el sistema Ibérico

Por Álvaro Camiña

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:53h
Varios buitres leonados (foto: Francisco Javier Abrego).
Varios buitres leonados (foto: Francisco Javier Abrego).
La importancia de los muladares en ciertas épocas del año se refleja en un reciente estudio sobre los buitres leonados del sistema Ibérico, que se están resintiendo del cierre de estos comederos tradicionales en aspectos tan importantes como la reproducción. El nuevo decreto que facilita la apertura de muladares es un primer paso para abordar la crisis alimentaria de nuestras rapaces carroñeras.
De las cuatro especies de buitres que crían en España, la que ha experimentado un mayor éxito poblacional ha sido el buitre leonado (Gyps fulvus) (1, 2), lo que ha favorecido que las prioridades de conservación se hayan dirigido a otras cuya situación estaba más comprometida. Mientras, ha existido un acomodo general, asumido sólo por los resultados de los censos estatales, con respecto a que la población ibérica se encontraba fuera de peligro. Incluso desde las propias administraciones ambientales y las organizaciones conservacionistas se ha considerado la abundancia excesiva de buitres leonados. La disponibilidad de alimento estaba asegurada al producirse un número de cadáveres más que suficiente para una población incluso mucho mayor que la existente. En 1999 se estimó que los buitres ibéricos sólo precisaban poco más del 20% de las carroñas que se generaban en nuestro país. En este contexto, el interés por la conservación de la especie sólo se ha fijado en la nidificación, con muy poca atención a la alimentación. Desde el año 2000, al detectarse la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB), más comúnmente conocida como mal de las vacas locas, se implantó la recogida de cadáveres ganaderos, a través de sistemas que se hacen cargo de estos restos hasta su incineración. A partir de entonces, la normativa obligaba a destruir las carroñas procedentes de las bajas del ganado, que antaño alimentaban a los buitres al ser abandonadas en el campo o en muladares tradicionales. Conservacionistas y científicos alertaron del problema que se les venía encima a las rapaces carroñeras y presionaron con éxito para que la Comisión Europea promoviese excepciones normativas que permitiesen la alimentación de buitres, águilas y milanos. Por ahora, seis comunidades autónomas en España han regulado la posibilidad de abrir muladares para alimentar a aves necrófagas: La Rioja y la Comunidad Valenciana en 2001, Andalucía en 2004, Aragón en 2005 y Navarra y Castilla-La Mancha en 2006.
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