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Charles Darwin / 200 Aniversario (1809-2009)

Flores para Darwin

Por Carlos M. Herrera

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:53h
Flores para Darwin
La teoría evolutiva propuesta por Darwin hace 150 años suministra un marco conceptual que resuelve la mayoría de las incógnitas planteadas por biólogos y naturalistas, pero no todas. Sin embargo, esos resquicios no hacen tambalear el monumental edificio del legado darwinista, sino que animan a reformarlo a la luz de nuevos descubrimientos.


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Si en algún momento he llegado a envidiar a la física como ciencia, no ha sido ni por la simplicidad con la que puede llegar a representar los procesos de los que se ocupa, ni por la capacidad predictiva que se les supone a esas ecuaciones formalmente tan elegantes. Tampoco ha sido por el respeto que la simple mención de su nombre despierta en los círculos generalmente poco cultivados donde reside el poder, tan distinto al displicente paternalismo chistoso que prodigan cuando hablan de “plantitas”, “hierbajos”, “pajaritos” u otros seres sin importancia. Si he envidiado algunas veces a la física ha sido por la buena suerte de la que han disfrutado históricamente sus practicantes, que han podido criticar, debatir, perfeccionar y hacer progresar su ciencia en un entorno social ajeno a sus tareas, distante e indiferente a tales debates y progresos (si exceptuamos las controversias sobre el papel de los físicos en el cruel colofón nuclear de una guerra que ya estaba terminada). La larga remodelación que condujo a la física clásica desde los Principia de Isaac Newton (1643-1727) hasta la física moderna, parida por Albert Einstein (1879-1955), Niels Bohr (1885-1962), Richard Feynman (1918-1988) y muchos otros, fue fundamentalmente un proceso científico, liderado y protagonizado por científicos, libre de interferencias foráneas y gestado dentro de esa “torre de marfil” donde algunos dicen que vivimos los profesionales del ramo. Los físicos del siglo XX se ahorraron el desgaste y la tremenda tensión de tener que lidiar con enrevesados problemas científicos y aguantar a la vez la avalancha de ataques, mentiras, manipulaciones, intoxicaciones y presiones sociales y políticas con las que han tenido –y siguen teniendo– que convivir los biólogos modernos, empezando por el mismo Darwin. Este hecho ha tenido consecuencias de diversa índole, aunque voy a resaltar aquí sólo una que me parece particularmente insidiosa.
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