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Un día lobero gracias a Quercus y Llobu

En tercer lugar por la izquierda, Patricia Orejas, agraciada con el sorteo de Quercus y Llobu, acompañada de dos amigas y de Javier Talegón, en la Sierra de la Culebra (Zamora).
En tercer lugar por la izquierda, Patricia Orejas, agraciada con el sorteo de Quercus y Llobu, acompañada de dos amigas y de Javier Talegón, en la Sierra de la Culebra (Zamora).
jueves 01 de noviembre de 2018, 11:52h

Por Patricia Orejas

Había pasado más de un año después de la edición de 2017 de la MADbird, la feria de observación de la naturaleza que se celebra en Madrid al final de cada primavera. Pero por fin pude disfrutar del viaje lobero a la Sierra de la Culebra (Zamora), muy bien acompañada por dos buenas amigas (a las que tampoco tuve que insistir mucho), viaje que tuve la suerte de ganar en el sorteo que realizó Quercus, en colaboración con la empresa Llobu, en la MADbird de 2017.

El día de la actividad fue el pasado 7 de septiembre y la jornada comenzó antes del amanecer, cuando nos dirigimos expectantes al punto de la primera espera de lobo y salieron a nuestro encuentro tres chotacabras europeos (Caprimulgus europaeus). ¡El día prometía! Mientras esperamos a tener algo de luz para colocar los telescopios, nuestro guía naturalista, Javier Talegón, impulsor de Llobu, nos iba contando distintos aspectos geográficos, ecológicos, sociales y faunísticos de la Sierra de la Culebra.

Cuando comenzaba a clarear, empezamos a escudriñar la lejana ladera buscando hacer realidad uno de nuestros sueños: ver lobos en libertad. Al poco tiempo, una cabeza parece asomar detrás de unas piedras... ¡ahí están, es un grupo familiar! Además, tuvimos la fortuna de disfrutar viéndolos durante un buen rato. La emoción que se siente al ver por primera vez un animal salvaje en su estado natural es indescriptible, sobre todo cuando has pasado muchas horas de tu vida observando (o intentándolo, al menos) fauna silvestre y sabes que la suerte no siempre te acompaña. Es un momento que no olvidas nunca y creo que muchos bicheros que lean estas líneas estarán de acuerdo conmigo.

Pasamos el resto del día empapándonos sobre biología, ecología y conservación del lobo. Es un auténtico lujo poder hacerlo de la mano de uno de sus mayores conocedores y defensores, como es Javier, y en un ambiente inmejorable. Para terminar, volvimos a disfrutar del mismo grupo de lobos al atardecer. Eso sí, como debe hacerse: observándolos a larga distancia -a unos tres kilómetros en este caso- para no interferir en absoluto en su comportamiento. ¡Muchísimas gracias a Quercus y a Javier Talegón, de Llobu, por un sueño cumplido y un día lobero inolvidable!

Más información, en www.llobu.es

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