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Jane Goodall, la dama de los chimpancés

Miércoles 22 de octubre de 2014
Es imposible hablar de los
chimpancés sin referirse a Jane
Goodall, la primatóloga británica

que ha dedicado su vida a estudiarlos y defenderlos. Con cerca de
setenta años, aún sigue viajando
por todo el mundo como infatigable abogada de nuestros parientes
vivos más próximos.


En 1957 una chica delgada, rubia y con la nariz respingona se presentó en la oficina del famoso paleoantropólogo Louis Leakey, director del Coryndon Museum de Nairobi –hoy Museo Nacional de Kenia–. La joven había dejado Inglaterra y llevaba un mes en Kenia. Buscaba ahora un trabajo distinto al que había conseguido de oficinista. Acudía al doctor Leakey con la esperanza de poder desarrollar algún tipo de labor que le permitiera un estrecho contacto con los animales, que, para ella, representaban la esencia de África. Jane Morris Goodall tenía entonces veintitrés años y Leakey le asignó inmediatamente el cargo de secretaria.

Al poco tiempo, Jane fue invitada a participar en las importantes excavaciones paleontológicas que el doctor Leakey y su esposa Mary realizaban en la garganta de Olduvai, en las llanuras del Serengueti. Fue al término de aquella temporada de excavación cuando Louis Leakey decidió que Jane era la persona que había estado buscando durante casi veinte años: suficientemente interesada por los animales y sus costumbres, y capaz de prescindir de las comodidades de la civilización durante largos periodos de tiempo sin grandes dificultades. El lugar que Leakey había pensado para Jane era la Reserva del Río Gombe, en la orilla oriental del lago Tanganica, en Tanzania. Allí se encontraban aislados unos 150 chimpancés de la subespecie Pan troglodytes schweinfurthii. El doctor Leakey estaba particularmente interesado en las singulares características medioambientales de los chimpancés de Gombe. A diferencia de otros grupos, éstos no vivían en la selva profunda sino en sus márgenes y pasaban buena parte del tiempo en un paraje relativamente abierto. Y lo que era más importante: los chimpancés vivían junto a un lago, al igual que lo habían hecho en el pasado los primeros homínidos. Louis imaginaba que un estudio a largo plazo de los chimpancés, al ser nuestros parientes más cercanos, desvelaría gran parte de la conducta de nuestros antepasados más remotos.

Conseguir que una joven europea sin estudios universitarios se marchara al interior de la jungla africana para realizar un estudio etológico no era tarea fácil. Sin embargo Leakey, con su enorme entusiasmo y capacidad de convicción, obtuvo fondos de la Wilkie Brothers Foundation. Las autoridades tanzanas también estuvieron de acuerdo con la propuesta, pero exigieron como condición imprescindible que la bisoña investigadora estuviera acompañada por un europeo. Para cumplir la exigencia, Jane escogió a su madre, Vanne Goodall, que ya había pasado varios meses en África.