Cuaderno de campo

Un emblema de los bosques montanos asiáticos peligra por la destrucción de su hábitat

Miércoles 22 de octubre de 2014
Habitante emblemático del Himalaya, ha sido perseguido durante décadas para
lucirle en zoos de todo el mundo. Único representante de la familia de los ailúridos, se enfrenta ahora a la fragmentación de sus poblaciones por la desaparición de bambusales y otros bosques de montaña de cinco países asiáticos. Los expertos
estiman que quedan menos de veinte mil ejemplares.


Conocido como zorro de fuego en China por su pelaje resplandeciente, el panda rojo (Ailurus fulgens), también llamado panda menor, fue descrito por primera vez para la ciencia por el zoólogo francés George Cuvier en 1825. No obstante, sus primeras referencias escritas están en un pergamino de la dinastía Zhou, datado en el siglo XIII.

Salvo el nombre y su afición por el bambú, el panda rojo es marcadamente diferente del panda gigante (Ailuropoda melanoleuca), un pariente bastante lejano al que ya dedicamos un extenso artículo en Quercus 216 (págs. 48 a 52). Difieren en tamaño y color, así como en la cola, muy larga en el primero, casi tanto como su cuerpo, que le resulta de lo más útil para mantener el equilibrio en los árboles a los que trepa, mientras que el segundo carece de ella.

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