Opinión

¿Hay que reintroducir cabras monteses en los Pirineos?

Instantánea del último macho de bucardo que probablemente existió en libertad, visto en enero de 1990 en las Fajas de Duáscaro, en el entorno del Parque Nacional de Ordesa (Huesca). A pesar de su deficiente calidad, la imagen tiene gran valor testimonial (foto: R. García- González).
Miércoles 22 de octubre de 2014
La posible reintroducción en los Pirineos de cabras monteses traídas de otras zonas, para que ocupen el nicho ecológico que desocupó el bucardo tras su extinción, levanta
dudas sobre la idoneidad del proyecto. También da pie a reflexionar sobre
las prioridades para restaurar la biodiversidad de estas montañas.

Ricardo García-González y Juan Herrero



La cabra montés pirenaica (Capra pyrenaica pyrenaica), de nombre local bucardo, se extinguió en el año 2000, siendo muy escasos los conocimientos sobre su biología y posición sistemática. Desde entonces –e incluso antes– diversas organizaciones francesas, públicas y privadas, han realizado considerables esfuerzos para reintroducir cabras monteses en la cara norte de los Pirineos, en donde ya se habían extinguido a finales del siglo XIX.

En 2006 se formó una comisión mixta hispano-francesa para discutir una estrategia de biodiversidad en los Pirineos y en ese marco se puso en marcha un plan para reintroducir la cabra montés, entre otras especies, promovido entonces por lo que es hoy el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente español. No se han divulgado los detalles del plan, pero en una primera fase se encargó un estudio de viabilidad para una eventual reintroducción en tres localidades pirenaicas: dos en Lleida y una en Navarra. No queda claro por qué se ha descartado a Aragón.

El objetivo de dicho plan y de la estrategia en general parece ser algo tan genérico como la restauración de la biodiversidad en los ecosistemas pirenaicos. A pesar de la escasa información y ante la inminencia de algunas actuaciones, nos preguntamos si reintroducir cabras monteses es la mejor manera de conseguir ese objetivo.

Actualmente, la principal causa de amenaza de pérdida de dicha biodiversidad se encuentra en los impactos de las actividades humanas (construcción de infraestructuras, urbanismo y turismo masivo). Ha habido ya pérdida de especies y otras muchas están amenazas con la extinción (lagópodo alpino, desmán, rana pirenaica). Posiblemente se ha perdido mucha biodiversidad de especies no conspicuas (insectos y plantas), las cuales ni se conocen ni mucho menos se plantea su reintroducción. No se poseen siquiera inventarios completos de las especies de muchos grupos taxonómicos, ni de sus tendencias poblacionales. ¿Por qué no centrar los esfuerzos de conservación en el conocimiento de los recursos vivos pirenaicos y del estado de sus poblaciones? ¿Por qué no intentar eliminar los factores de amenaza conocidos que afectan a hábitats y especies?

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