Opinión

Una herida en el corazón de Las Quilamas

Miércoles 22 de octubre de 2014
La construcción de una polémica pista forestal en una de las zonas más
valiosas de la sierra de Las Quilamas (Salamanca) ha servido para confirmar la vulnerabilidad de este santuario natural olvidado y su colonia de buitre negro. Todo esto ocurre mientras se tramita su futura protección legal.


Un decreto publicado por la Consejería de Medio Ambiente de Castilla y León en agosto de 2004 preveía la futura creación de un espacio protegido al sur de la provincia de Salamanca, en una zona montañosa conocida con el nombre de Las Quilamas. Aludía para ello a su belleza paisajística, diversidad y excelente conservación de masas arbóreas –encinas, alcornoques, madroños, robles, castaños y acebos– y riqueza de fauna, con una de las mejores colonias de buitre negro de la región (ver Quercus 195, págs. 50 y 51).

Este núcleo reproductor, de más de treinta parejas, ya había hecho merecedora a la sierra de ser designada en agosto de 2000 Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de la Unión Europea. Es sin duda la joya del valle, a la que la guardería de la zona presta un encomiable esfuerzo y dedicación para aportar alimentación suplementaria. Gracias a ello, la colonia mantiene su población estable en los últimos años, en torno a las treinta parejas reproductoras.