Artículos

Las translocaciones de fauna analizadas a través de la revista Quercus

Trabajos para repoblar con bivalvos de agua dulce el lago de Banyoles, en la provincia de Gerona (foto: Consorci del Estany).

Conclusiones sobre los contenidos publicados entre 1981 y 2014

Sábado 29 de noviembre de 2014
Quercus cumple este mes de diciembre 33 años de existencia y, como en otras ocasiones, vamos a celebrarlo con un análisis muy detallado de lo que publicamos. En este caso, el tema es el de las translocaciones de fauna, en todas sus modalidades, asunto polémico donde los haya. El trabajo es fruto de la colaboración entre José Manuel de Miguel y sus alumnos de la Universidad Complutense de Madrid; Jorge Crespo, que trabaja en uno de los mayores centros de recuperación de fauna del país; y Alejandro Martínez-Abraín, nuestro Detective Ecológico.

Por Hugo Bombín y otros autores


Las translocaciones son una herramienta habitual en conservación de la fauna (1-3), aunque a veces se ha cuestionado su eficacia y oportunidad frente al enorme esfuerzo técnico y humano que requieren (4, 5). Las translocaciones de fauna incluyen tanto la introducción de especies como las reintroducciones y el reforzamiento de poblaciones. En los últimos años ha aumentado el interés por identificar qué factores promueven el éxito o el fracaso de este tipo de proyectos, lo que ha generado interesantes discusiones y recomendaciones sobre sus enfoques y estrategias técnicas (3, 5, 6). El recurso a métodos más intervencionistas, desconocer u obviar las claves ecológicas que motivan el problema, el origen cautivo o silvestre de la población liberada, el esfuerzo de suelta o las propiedades de los hábitats de acogida, son sólo algunos de los aspectos analizados. En el fondo del debate subyace la dificultad de recopilar información de forma sistemática sobre los objetivos y las estrategias técnicas seguidas en los proyectos de translocación, lo que impide valorar su éxito en el contexto de la conservación de fauna.

Consciente del problema, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) publicó en 1998 una guía en la que recomendaba un conjunto de criterios para orientar y mejorar los proyectos de reintroducción (2). Basándose en este documento y en otros programas de translocaciones, un grupo de científicos españoles (5) elaboraron una lista con diez criterios sobre los que decidir la necesidad y oportunidad de este tipo de proyectos (Cuadro 1). En 2013 la UICN reformó sus criterios iniciales, haciéndolos más flexibles y permisivos (7, 8). En cualquier caso, la eficacia de las diferentes propuestas es a menudo difícil de evaluar debido a la gran variabilidad de objetivos de las translocaciones y a la ausencia de una información fiable y sistematizada sobre si se han saldado con un éxito o un fracaso (9).

Noticias relacionadas