Opinión

El mito de las florestas vírgenes

Floresta pluvial en la provincia de Napo (Ecuador). Foto: Juan Carlos Guix.

Tribuna

Martes 27 de enero de 2015
Frente al concepto ideal de bosque intacto se abren paso evidencias de que hasta santuarios forestales como la Amazonía tuvieron mayor intervención humana de lo que se pensaba. Pero no solo se trata de interiorizar que somos parte de la naturaleza, también tendríamos que actuar en coherencia con esa visión integral.

Por Juan Carlos Guix


En 2008, Joanne Vining, Melinda Merrick y Emily Price publicaron los resultados de una investigación sobre la noción que la gente puede tener de la naturaleza. Por medio de encuestas, llevadas a cabo entre 1997 y 2005 en Estados Unidos, indagaron a doscientas personas sobre si se consideraban parte de la naturaleza. Aunque casi el 80% entendía que sí, al mismo tiempo un gran número respondió que los ambientes naturales son lugares con ausencia de cualquier tipo de interferencia humana. En general existe una noción muy extendida en occidente de que la verdadera naturaleza es la que aún no ha sido tocada por el hombre. De este modo, los bosques vírgenes, inmaculados e impolutos son los que esencialmente deben conservarse, en detrimento de otros tipos de ecosistemas. Pero, ¿existen realmente esos bosques?