Editorial

Ecologistas en Acción cumple veinte años

Domingo 02 de diciembre de 2018

L a historia del movimiento ecologista español se cifra ya en décadas. La más veterana de nuestras ONG, que es la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), ha alcanzado los 64 años. La antigua Adena, hoy WWF España, cumplió 50 el año pasado. Greenpeace se constituyó legalmente en 1984, año de resonancias distópicas, pero en 1982 ya había impedido el vertido de bidones con residuos radiactivos frente a las costas gallegas. Amigos de la Tierra, por ceñirnos a las cinco grandes ONG ambientales de nuestro país, nació en diciembre de 1979, así que acaba de cumplir 39 años. La más joven del llamado G5 es Ecologistas en Acción, que también está de cumpleaños y a la que dedicamos varias páginas en este número de Quercus. Aunque los más de trescientos grupos locales que se confederaron en 1998 eran muy anteriores y algunos de ellos se remontan a los tiempos de la transición democrática. Así que no estamos hablando de una moda pasajera, sino de un movimiento social relevante y bien asentado. Lo que corresponde a un país europeo del siglo XXI.



Las otras cuatro ONG del G5 eran en origen o terminaron por convertirse en miembros de una red internacional, lo que representa un salto cualitativo en cuanto a capacidad de movilización e influencia. Por lo tanto, fue una consecuencia lógica que los pequeños grupos locales que menudeaban por todos los rincones del país unieran sus fuerzas en busca de una mayor eficacia. Ya se había intentado en fecha tan temprana como septiembre de 1977, en aquella histórica reunión que tuvo lugar en Cercedilla, en la sierra de Madrid, para sentar las bases de una futura Federación del Movimiento Ecologista. El impulso inicial partió de Aepden, una organización pionera con sede en la calle Campomanes. Un piso, por cierto, que a día de hoy aún conserva Ecologistas en Acción. Si fuéramos coherentes con nuestra historia reciente, allí, en la segunda planta del portal número 13, tendría que fundarse un museo del ecologismo. O, al menos, poner una placa conmemorativa. ¡Cuántas reuniones han presenciado aquellas paredes! ¡Cuántas campañas decisivas se fraguaron allí! ¡Cuántos personajes relevantes subieron por las escaleras de aquel edificio sin ascensor!

El caso es que la Federación del Movimiento Ecologista germinal de 1977 terminó de fraguar mucho tiempo después, en 1998, en lo que hoy conocemos como Ecologistas en Acción. Después de todo, veinte años de retraso no parecen muchos dada nuestra tendencia cainita e individualista, cuando no tribal. Fue un proceso tedioso y delicado, pero al fin se logró, y hoy celebramos el vigésimo aniversario de algo que, visto con cierta perspectiva, era inevitable. Además, Ecologistas en Acción tiene un aire combativo y rebelde muy distinto al de las otras cuatro grandes ONG. Son los adalides del ecologismo social, una corriente más urbana que ha englobado desde antinucleares de toda la vida hasta ecofeministas de nuevo cuño. Una amalgama de sensibilidades que sólo encuentran encaje en una organización tan descentralizada, asamblearia y libre como Ecologistas en Acción.

Dentro de su estructura actual cubre todas las divisiones administrativas del Estado, incluidas las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Nadie ha logrado extender tanto su implantación territorial ni llevar hasta tan lejos sus actuaciones coordinadas. Tiene a sus espaldas un buen número de batallas ganadas, tanto en la calle como en los tribunales. No se arredra y es el azote de especuladores y alcaldes con delirios de grandeza. Mantiene vivo el fuego de las movilizaciones populares y otros actos de protesta. Edita Ecologista, un boletín muy bien hecho. Es, nunca mejor dicho, una fuerza de la naturaleza.


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