Especies

Montaña Palentina: la sangría de osos muertos no cesa nunca

Vista de la zona donde se produjo el último incidente de un oso disparado en una cacería, en la Montaña Palentina. Foto: Laura Benito.
Martes 22 de noviembre de 2022

La Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica solicita la suspensión inmediata de cacerías de jabalíes en la Montaña Palentina hasta que exista un protocolo que permita compatibilizar esta actividad con la conservación del oso pardo y pide la destitución de la directora de la Reserva Regional de Caza de Fuentes Carrionas.



Por la Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica

El pasado día 2 de noviembre volvió a suceder. Es un hecho que se ha convertido casi en tradición, un déjà vu. De nuevo un oso pardo (Ursus arctos), especie catalogada “En peligro de extinción”, fue disparado con un arma de gran calibre en una cacería autorizada por la Junta de Castilla y León en el Parque Natural de la Montaña Palentina.

Este acontecimiento, sin duda ya de extrema gravedad por sí solo, lo es aún más si se analizan algunos detalles de cómo sucedieron los hechos y, sobre todo, si se mira en perspectiva y se comprueba cómo este caso no es un incidente aislado. No lo es, llueve sobre mojado y disparar a los osos dentro de los límites de un parque natural es un hecho ya habitual y recurrente, al menos en la Montaña Palentina. En los últimos seis años al menos han sido tres los osos disparados en el norte de Palencia, un dato escandaloso si tenemos en cuenta que estamos hablando de una población compuesta por unas pocas decenas de ejemplares.

Ya van cinco osos muertos desde 2005
Recopilando datos, desde 2005 son cinco los osos que han sufrido disparos en la Montaña Palentina en el transcurso de cacerías organizadas para jabalíes y en todas ellas se repitió el mismo modus operandi. En 2005 aparece un oso muerto por disparos en Polentinos; en 2012, un oso fue disparado en una cacería celebrada en Polentinos; en 2017, oso disparado en una cacería en Casavegas; en 2020, osa con una cría disparada en Ventanilla (la osa resultó muerta y la cría de 10 meses no volvió a ser vista) y, finalmente, en 2022 otro oso es disparado en una cacería en Polentinos.

Las reservas de caza, como la de Fuentes Carrionas, son una figura anacrónica que, aunque condenadas a desaparecer, todavía se mantienen en nuestros días y su fin no es otro que priorizar los aprovechamientos cinegéticos en los espacios naturales donde estas se encuentran. Aunque parece lógico y evidente que las actividades cinegéticas deberían estar supeditadas a los fines de conservación, motivo por el que fueron declarados estos espacios naturales, esto no sucede así. De hecho, Esperanza García Corvo, directora de la Reserva Regional de Caza de Fuentes Carrionas, autoriza batidas en zonas de gran afluencia de visitantes o, como el caso que nos ocupa, en áreas donde la actividad colisiona frontalmente con los objetivos de conservación de una especie amenazada como es el oso pardo.

Como claro ejemplo de que los permisos para cualquier actividad cinegética tienen prioridad absoluta en la Montaña Palentina, están los hechos acontecidos en noviembre del 2020, cuando una osa con una cría fue tiroteada en este mismo espacio natural, pese a los numerosos avisos de guardería y particulares que advirtieron de la presencia de la osa en la zona en la que se iba a cazar. Da igual, los intereses particulares de este colectivo tienen prioridad absoluta y hay barra libre para ellos en la Montaña Palentina.

Más de lo mismo
Lo acontecido el pasado día 2 de noviembre es una repetición de la misma historia. Se autoriza una cacería en una zona donde la presencia de osos es prácticamente constante, sobre todo en unas fechas que coinciden con un periodo de máxima actividad de alimentación otoñal del oso pardo y, por lo tanto, las posibilidades de que suceda un accidente son muy elevadas.

Es más, la zona donde se realiza la batida está sujeta a un intenso uso público de personas que, precisamente, visitan ese sector del parque para disfrutar de los avistamientos de fauna salvaje, por lo que la autorización de una cacería incumple claramente el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina.

Con estos antecedentes, nos encontramos con un colectivo de cazadores respaldado al máximo por la administración y que se siente además inmune después de varias sentencias judiciales que podemos calificar al menos como laxas, por ser indulgentes, y en las que por sistema se ha considerado como “un accidente” disparar un oso en una cacería. Es decir, no hay responsabilidad penal para el cazador, por lo que matar un oso en Palencia es, en la práctica, casi legal.

No a las próximas batidas de jabalíes
La situación actual es insostenible. Demográficamente, la población oriental de osos cantábricos hace años que da síntomas claros de una recuperación mucho más lenta que la población occidental, algo obvio si se tiene en cuenta la elevada tasa de mortalidad no natural.

¿Y ahora qué? Pues si se si quiere detener esta sangría sólo cabe exigir a la Junta de Castilla y León el cese de la directora de la reserva regional de caza y la suspensión de todas las batidas de jabalíes previstas en este espacio natural hasta que no se analicen con detalle los hechos acontecidos en los últimos años y se elabore un protocolo de trabajo claro y concreto que permita garantizar el ejercicio de la caza con la conservación de los osos pardos.

Dibujos: Oleksii Vorobiov / 123RF.


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