Opinión

30.000 barreras en los ríos españoles: la trombosis perfecta

Una máquina trabaja en la demolición de la presa de Endarlaza (Lesaca, Navarra), con el objetivo de mejorar la conectividad del río Bidasoa (foto: Gobierno de Navarra).
Miércoles 30 de noviembre de 2022

Es hora de dar un paso adelante definitivo hacia el objetivo de liberar a los ríos españoles de las miles de barreras artificiales de todo tipo que impiden que nuestros cauces fluyan libremente. El contexto socioeconómico y la cobertura legal es más favorable que nunca antes para ello. Sólo falta la voluntad política para abordar el reto.



Por Pere Merino y Pao Fernández Garrido

Cuando nos dicen que puede haber más de un millón de barreras obstaculizando los ríos europeos no podemos dejar de llevarnos las manos a la cabeza. Pero la impresión puede ser aún mayor al saber que en los ríos españoles se ha estimado que tendríamos un obstáculo artificial por cada kilómetro de cauce.

En nuestros ríos, hasta ahora, se han inventariado alrededor de 30.000 obstáculos. Pero el número real puede ser mayor, porque a las presas y azudes no inventariados se suman otros, desde los más humildes hechos con sacos de abono o los taludes de tierra para crear charcas artificiales, hasta auténticos muros de varios metros de altura, además de innumerables infraestructuras que sólo recientemente se han empezado a considerar barreras a la continuidad ecológica fluvial: vados, drenajes de carreteras, las mal llamadas “piscinas naturales”, las bases de puentes de hormigón o los entubados que trocean el cauce de muchos arroyos.

AUTORES
Pere Merino y Pao Fernández Garrido son miembros, respectivamente, de las organizaciones Ríos con Vida y World Fish Migration Foundation.


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