Especies

La ganadería extensiva beneficia a la conservación de los buitres

Buitres leonados se alimentan en un muladar (foto: Josefito123 / Wikicommons).
Miércoles 14 de enero de 2026

La ganadería extensiva no sólo produce alimentos para las personas, también alimenta a los grandes aliados invisibles de nuestros ecosistemas, los buitres. Un estudio reciente liderado por el IREC revela hasta qué punto los buitres leonados dependen del campo para sobrevivir.



Texto: IREC

Los buitres cumplen una función clave en la naturaleza ya que eliminan rápidamente los cadáveres de animales silvestres y domésticos, evitando la propagación de enfermedades, reduciendo emisiones contaminantes asociadas a a la retirada de las carroñas y manteniendo el equilibrio ecológico.

Sin embargo, en las últimas décadas, este vínculo natural entre buitres y paisaje rural se ha visto alterado. Las normas sanitarias y el abandono progresivo de la ganadería extensiva han reducido drásticamente la disponibilidad de alimento para estas aves carroñeras. Para compensarlo, se han creado comederos artificiales y los buitres han empezado a utilizar vertederos y explotaciones ganaderas intensivas. Pero, ¿hasta qué punto dependen realmente de estas fuentes artificiales? ¿Y qué papel sigue jugando la ganadería tradicional?

Para responder a estas preguntas, un equipo de investigadores liderado por el Grupo de Investigación en Ecología y Gestión de Fauna Silvestre del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) equipó a diez buitres leonados (Gyps fulvus) adultos del norte de España con emisores GPS y acelerómetros. Estos dispositivos permitieron registrar con gran precisión dónde y cuándo se alimentaban estas aves a lo largo de tres años.

Prefieren alimentarse en pastos de montaña
El estudio analizó miles de localizaciones y distinguió distintos tipos de fuentes de alimento: pastos de montaña con ganadería extensiva, explotaciones semiextensivas, granjas intensivas, muladares y vertederos urbanos. Además, se tuvo en cuenta el ciclo anual del buitre leonado, diferenciando entre la época de cría y los periodos sin reproducción.

Los resultados de este trabajo de investigación han revelado que casi dos de cada tres eventos de alimentación (64%) ocurrieron en sistemas ganaderos extensivos o semiextensivos, especialmente en pastos de montaña. Allí, los buitres se alimentaron sobre todo de cadáveres de ovejas y caballos, especies típicas de este modelo ganadero. En contraste, sólo un 36% de los recursos procedían de entornos artificiales, como vertederos, comederos suplementarios o granjas intensivas. Estas últimas tuvieron un peso muy reducido y se asociaron casi exclusivamente a restos de ganado porcino.

Además, durante la época de incubación, cuando los buitres leonados necesitan permanecer cerca de las colonias para atender el nido, el uso de vertederos y granjas intensivas disminuyó notablemente. En esos meses, estas aves necrófagas se apoyaron casi exclusivamente en recursos cercanos y naturales, ligados al territorio y al manejo tradicional del ganado.

El estudio también ha puesto de relieve algo menos conocido: no todos los buitres leonados se comportan igual. Aunque pertenezcan a la misma colonia, existen diferencias individuales en el uso de los recursos. Algunos se especializan más en fuentes predecibles como vertederos, mientras que otros dependen casi por completo del ganado extensivo.

Estas diferencias están relacionadas con los movimientos de cada individuo. De este modo, los buitres que realizan desplazamientos largos visitan con más frecuencia zonas con ganadería intensiva, mientras que los más “locales” se alimentan casi siempre en pastos y explotaciones ganaderas tradicionales. Esta diversidad de estrategias muestra una sorprendente flexibilidad ecológica, pero también evidencia que no todas las fuentes de alimento son igual de seguras o saludables.

Más ganadería extensiva para una mayor biodiversidad
Alimentarse en vertederos o granjas intensivas puede parecer ventajoso por la previsibilidad del recurso, pero conlleva riesgos como la ingestión de residuos, fármacos veterinarios o tóxicos y supone además mayor exposición a infraestructuras peligrosas. Por el contrario, los sistemas extensivos ofrecen alimento más natural, disperso y ligado al funcionamiento histórico del ecosistema.

Estudios previos ya habían puesto de manifiesto la urgencia de valorar el efecto que tiene el declive de la ganadería tradicional sobre la biodiversidad, así como el impacto de la despoblación rural sobre la comunidad de aves carroñeras en zonas de montaña. El presente estudio demuestra que la ganadería extensiva y semiextensiva siguen siendo la base alimentaria de los buitres leonados en el norte de España.

Mantener los sistemas ganaderos extensivos no sólo preserva paisajes culturales y modos de vida rurales, sino que garantiza la supervivencia de especies clave y los servicios ecológicos que prestan. En un contexto de despoblación rural y cambio de modelo agrario, apoyar la ganadería extensiva no es una cuestión de nostalgia, sino una inversión en salud ambiental, biodiversidad y equilibrio ecológico, que también afecta a la conservación de los buitres.

Artículo de referencia:
José M. Fernández-García y otros autores (2026). GPS and accelerometer data reveal the importance of extensive livestock grazing in the trophic ecology of griffon vultures in Northern Spain. Conservation, 6 (1): 5.


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