Más de quince años de seguimiento de la población de ratoneros en la provincia de Barcelona desvelan cómo esta especie sincroniza su biología con los ciclos vitales de los micromamíferos que constituyen su dieta. Para desentrañar esta compleja relación entre depredador y presa se ha recurrido a una combinación de técnicas de vanguardia y métodos tradicionales de campo.
Texto: Ignasi Torre y Joan Grajera
El busardo ratonero, también llamado simplemente ratonero (Buteo buteo), es probablemente la rapaz más representativa de los paisajes en mosaico de Cataluña. De aspecto robusto, con alas anchas y una cola relativamente corta, su silueta es una presencia constante en los cielos del sur de la provincia de Barcelona, en ese equilibrio de encinares y campos de cultivo característico del litoral catalán. Se define como una rapaz generalista forestal, que necesita la estructura del bosque para establecer sus nidos, aunque su vida transcurre en la frontera entre la espesura y el claro.
Tras más de quince años de seguimiento del ratonero en la provincia de Barcelona, desvelamos cómo esta población ha sincronizado su biología con los ciclos invisibles de ratones y musarañas. Para ello hemos elaborado una crónica sobre la manera en la que la escasez agudiza el ingenio evolutivo, que revela los mecanismos de ahorro energético y adaptación que convierten a este depredador en un fiel indicador de los cambios que se producen en nuestros paisajes.
Conejos al sur y ratones al norte
El éxito evolutivo del ratonero reside en una asombrosa capacidad para explotar el recurso más abundante en cada rincón de su extensa área de distribución. Esta flexibilidad biológica se manifiesta en la Península Ibérica mediante una estrategia dual. En el sur de España y en zonas semiáridas, el ratonero se comporta como un especialista funcional del conejo (Oryctolagus cuniculus), que llega a representar más del 60% de la biomasa total de su dieta. En estos escenarios, el éxito de la rapaz está indisolublemente unido a la salud de los lagomorfos. Sin embargo, a medida que ascendemos en latitud la dieta se diversifica y el conejo pierde protagonismo frente a los micromamíferos.
AUTORES :
Ignasi Torre Corominas es doctor en Ciencias Biológicas. Combina el papel de técnico superior en el Museu de Ciències Naturals de Granollers (Barcelona) con una producción científica centrada en la dinámica poblacional de los micromamíferos, la interacción depredador- presa y el impacto del cambio global. Es coordinador del Proyecto SEMICE (Seguimiento de los micromamíferos comunes de España) y editor adjunto de la revista Galemys, editada por la Sociedad Ibérica para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (SECEM).
Joan Grajera Mela es un ornitólogo especializado en aves rapaces forestales. Ha desarrollado trabajos sobre la ecología, la conservación y la gestión de estas especies en Cataluña y, más recientemente, se ha centrado en el estudio de la relación de las especies rupícolas con las canteras activas.
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Ignasi Torre
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