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Preocupante aumento del consumo de fauna silvestre, como el pangolín, en Guinea Ecuatorial

El pangolín gigante (Smutsia gigantea) es una de las especies detectadas en el estudio realizado en Guinea Ecuatorial (lámina de Joseph Wolf).
Lunes 06 de abril de 2026

Un equipo científico del CSIC ha documentado un cambio preocupante en los mercados de fauna silvestre, como el pangolín, de Guinea Ecuatorial: más especies amenazadas y precios en alza. El estudio confirma que la explotación de estos animales no sólo persiste, sino que se ha intensificado en las últimas tres décadas, impulsada por factores económicos, sociales y por una deficiente aplicación de la legislación vigente.



Texto: Museo Nacional de Ciencias Naturales

La caza y el comercio de fauna silvestre en Guinea Ecuatorial involucra hoy a muchas más especies amenazadas que hace tres décadas. Un estudio, publicado en la revista Biological Conservation, muestra un deterioro significativo en el estado de conservación de las especies comercializadas desde 1990. La investigación ha sido liderada por personal de la Estación Biológica de Doñana (EBD) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales, ambos del CSIC, en colaboración con instituciones locales.

Para realizar el estudio, un equipo científico se desplazó a Guinea Ecuatorial y recorrió durante tres meses los principales puntos de venta silvestre del país. Entre marzo y enero de 2025 visitaron los mercados más importantes: el de Malabo, situado en la isla de Bioko, y el de Bata, en la región continental. Además, recorrieron zonas rurales de todo el país, tanto a pie como en coche, para registrar todos los animales silvestres que se ofrecían para la venta en carreteras y calles de pequeñas localidades.

Más especies amenazadas en los mercados que hace tres décadas
En total, el equipo registró casi 2.800 animales pertenecientes al menos a más de medio centenar de especies de vertebrados terrestres. La gran mayoría, concretamente el 94,2%, se ofrecía para consumo de carne, mientras que el resto se destinaba a usos medicinales o rituales (un 4,4%) y, en menor medida, al comercio de mascotas (un 1,4%). Los mamíferos representaron el 80% de los ejemplares registrados, seguidos de reptiles (14%) y, en menor medida, aves. Muchos se vendían frescos o incluso vivos, lo que refleja la existencia de una red de transporte eficiente y continuada desde las zonas de caza hasta los mercados

En 1990, sólo dos de las especies registradas en los mercados estaban clasificadas como amenazadas a nivel global. Hoy la situación es muy diferente: en el estudio se documentan quince especies amenazadas y ocho casi amenazadas. En conjunto, estas especies representan el 41% de todas las registradas y el 21% de los animales contabilizados. Entre ellas figuran el elefante de bosque (Loxodonta cyclotis), el gorila occidental (Gorilla gorilla), el chimpancé (Pan troglodytes), varias especies de pangolines y el loro gris africano (Psittacus erithacus). “Lo más preocupante no es sólo el volumen de fauna comercializada, sino el deterioro en el estado de conservación de las especies implicadas”, señala Pedro Romero Vidal, investigador de la EBD.

El auge del comercio de pangolines
Uno de los resultados más llamativos del estudio es el aumento de los pangolines en el comercio. Estos mamíferos cubiertos de escamas, presentes en África y Asia, se encuentran entre los animales más afectados por la caza y el comercio ilegal y todas sus especies están actualmente amenazadas. En 1990 representaban menos del 2% de los animales vendidos en los mercados urbanos y en 2025 han alcanzado el 6,5% en Bata y el 10,7% en Malabo. Además, en las zonas rurales continentales la proporción de pangolines ofrecidos para la venta cuadruplica la registrada en el mercado urbano de Bata, lo que sugiere un importante consumo o comercio local que no siempre queda reflejado en los mercados principales.

Pangolín expuesto para la venta (foto: Javier Juste / EBD-CSIC).

El estudio también da claves sobre cambios en la composición de especies que se comercializan. Comparado con hace 35 años, hoy se venden relativamente menos primates y grandes ungulados, pero más reptiles, aves, carnívoros y pangolines. Esto podría indicar que las poblaciones de algunas especies que se cazaban tradicionalmente han disminuido o que su caza está más perseguida por las autoridades locales y están siendo sustituidas por otras con mayor disponibilidad.

Campañas educativas y alternativas asequibles
El equipo científico que ha realizado el proyecto subraya que, además de mejorar la vigilancia, son necesarias campañas educativas dirigidas a reducir la demanda de carne de especies amenazadas, que tiene un fuerte componente cultural, así como estrategias adaptadas a distintos grupos sociales y culturales. También destacan la importancia de promover alternativas alimentarias asequibles como carne de pollo u otros tipos de ganadería, que deberían estar disponibles de una forma más accesible al grueso poblacional, que sobre todo se concentra en las grandes ciudades.

Artículo de referencia:
José L. Tella y otros autores (2026). Wildlife consumption is widespread across Equatorial Guinea and hunted species are more threatened now than 35 years ago. Biological Conservation, 316: 111775.

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