Una nueva técnica permite agrupar decenas de haces de posidonia en pequeñas estructuras vegetales que actúan como soporte temporal para acelerar la recuperación de fondos marinos degradados. Tras un año de seguimiento en la costa andaluza, los primeros resultados apuntan a una alta supervivencia de los haces y a una progresiva estabilización de los parches de posidonia.
Texto: David León, Patricio Peñalver y Bárbara Conejero
Las praderas marinas de Posidonia oceanica proporcionan refugio, alimento y zonas de cría a numerosas especies, estabilizan los sedimentos y contribuyen a proteger el litoral. Además, almacenan grandes cantidades de carbono en sus tejidos y, sobre todo, en los sedimentos que se acumulan entre sus rizomas, convirtiéndose en uno de los principales reservorios de carbono azul del Mediterráneo. Pero las praderas de posidonia están desapareciendo en muchas zonas. El calentamiento del mar, las alteraciones de la costa, los episodios de fuerte oleaje y otras presiones de origen humano se suman a la expansión de especies invasoras, como el alga asiática Rugulopteryx okamurae.
En el mar de Alborán, donde se encuentra el límite occidental de distribución de la posidonia, esta situación resulta especialmente delicada: las praderas presentan una distribución más fragmentada y pueden ser particularmente vulnerables a los cambios ambientales.
AUTORES:
David León, doctor en biología, es coordinador de proyectos de la Asociación Hombre y Territorio (HyT). Los biólogos Patricio Peñalver y Bárbara Conejero son coordinador de proyectos y técnica de proyectos, respectivamente, en HyT.
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