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Lagos salinos: un estudio los señala como ecosistemas de gran valor

Imagen de satélite de la laguna de Fuente de Piedra (Málaga). Foto: Unión Europea / Sentinel-2, Copernicus.
Sábado 10 de octubre de 2026

En un estudio internacional con participación de la Estación Biológica de Doñana, se han identificado cerca de 180 especies catalogadas como amenazadas o casi amenazadas por la UICN en 85 lagos salinos estudiados en todo el mundo. Asimismo, se han registrado altas tasas de uso turístico y recreativo en todos los lagos estudiados, al igual que en muchos de ellos se detectaron servicios de pesca o extracción de sal.



Texto: Estación Biológica de Doñana

Tradicionalmente, los lagos salinos se han considerado ecosistemas pobres y de biodiversidad reducida, por lo que han ocupado un lugar secundario en las agendas políticas. Un estudio publicado en Nature Communications, analiza 85 lagos salinos y desafía esa postura. El equipo científico ha demostrado que estas masas de agua no sólo son importantes como refugio para especies amenazadas, sino que también proporcionan una gran cantidad de beneficios para la sociedad, de importancia cultural y económica.

El proyecto, liderado por el Helmholtz Centre for Environmental Research (UFZ, Alemania) y con participación de la Estación Biológica de Doñana (EBD), del CSIC, ha sido posible gracias a una amplia red de colaboración internacional en la que han participado más de sesenta expertos procedentes de veinte países y distintas instituciones. “Uno de los valores fundamentales del estudio es la aportación del conocimiento directo de los propios investigadores e investigadoras y su experiencia trabajando en diferentes lagos salinos, proporcionando sus propios datos, más que una recopilación de estudios”, subraya Marta I. Sánchez, investigadora de la EBD y una de las autoras de este trabajo.

Enclaves con una gran biodiversidad
En los 85 lagos salinos estudiados, se registraron cerca de 180 especies catalogadas como amenazadas o casi amenazadas por la UICN. Las aves constituyeron más de la mitad de todas las especies amenazadas, lo que refleja el papel fundamental de los lagos salinos como zonas de alimentación, nidificación y parada migratoria. La investigadora afirma que los ecosistemas con salinidades similares albergan especies y funciones muy distintas, con componentes únicos de biodiversidad y endemismos, lo cual indica la singularidad de estos ecosistemas. “Un lago salino no es fácilmente sustituible por otro”, afirma Sánchez. La menor representación de invertebrados que se encuentran en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN repercute negativamente en la conservación de estos lagos, auténticos reservorios de especies invertebradas. Durante los análisis se registraron, por ejemplo, casi 500 especies diferentes dominantes de plancton. Ninguna de ellas figura como amenazada, aunque algunas –como Artemia monica y Artemia persimillis– son endémicas de ecosistemas sometidos a un alto nivel de estrés.

En España, destaca el Mar Menor, que ofrece refugio a multitud de especies amenazadas, como el fumarel común (Chlidonias niger) o la cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris). El ecosistema alberga además especies endémicas como el fartet (Aphanius iberus), un pequeño pez también amenazado. Otro enclave de gran valor es la laguna de Fuente de Piedra, en la provincia de Málaga, uno de los principales humedales salinos del país, donde encuentran alimento y refugio numerosas especies de aves, entre ellas la avutarda (Otis tarda), catalogada como en peligro a escala mundial. En este humedal malagueño crecen plantas acuáticas como Althenia orientalis, de distribución muy restringida y considerada altamente amenazada.

Beneficiosos para la sociedad, pero infravalorados
Estos ecosistemas ofrecen además beneficios directos e indirectos de los que la sociedad se favorece (servicios ecosistémicos). Por ejemplo, se registraron altas tasas de uso turístico y recreativo en todos los lagos estudiados. Asimismo, se detectaron servicios de pesca, extracción de sal o vertido de aguas residuales (aguas no tratadas en la mayoría de los casos). En promedio, cada lago sustentó cinco servicios ecosistémicos diferentes.

Aunque en algunos países y regiones los lagos salinos han comenzado a ser reconocidos y protegidos, la gran mayoría carece de políticas de gestión consolidadas. “El valor de estos sistemas contrasta con su enorme vulnerabilidad, al tratarse de ambientes que dependen de un equilibrio hídrico fuertemente amenazado por el cambio climático y las extracciones de sus cuencas”, resalta Sánchez.

El estudio establece una serie de recomendaciones para mejorar su gestión, entre las que se incluyen considerar la totalidad de la cuenca hidrográfica y sus conexiones (en vez de limitar las actuaciones únicamente a la superficie de los lagos), respetar la variabilidad natural de los lagos sabiendo que forman parte de su dinámica propia (como cambios en el nivel del agua e incluso desecación), realizar programas de monitoreo a largo plazo para identificar daños de manera temprana y planificar una gestión adaptativa frente al cambio climático. “A pesar de la importancia cuantitativa y cualitativa de esos ecosistemas, siguen estando infravalorados, infraestudiados e infrarrepresentados en las agendas de investigación, gestión y conservación. Con este trabajo pretendemos aportar nuestro granito de arena para cambiar esta realidad y la percepción de uno de los ecosistemas más valiosos y olvidados del planeta”, concluye la investigadora.

Artículo de referencia:
Alfred Burian y otros autores (2026). The overlooked conservation value and ecosystem services of saline lakes. Nature Communications, 17: 9456.

 

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