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Tras el rastro del plomo en los osos cantábricos

Un oso pardo consume los restos de un ciervo abatido por cazadores en el Parque Natural Montaña Palentina (foto: Fundación Oso Pardo).

Un estudio incluye entre las principales fuentes de este metal tóxico a la munición de caza

Miércoles 28 de octubre de 2026

Los osos cantábricos no se libran de la exposición al plomo. Un reciente estudio revela su presencia en un alto porcentaje de muestras de pelo y apunta a la munición empleada en la caza mayor como una de las principales fuentes. Este tipo de contaminación supone una amenaza potencial para la salud de los plantígrados y otras especies carroñeras.



Texto: José Vicente López Bao, Patricia Mateo, María Párraga y Marina Gaona

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el plomo como un metal tóxico, no sólo para el ser humano, sino para cualquier forma de vida. Además, reconoce que no existen niveles seguros de este elemento en el organismo y que incluso la exposición a niveles bajos plantea un riesgo para la salud.

Una de las fuentes potenciales de ese metal en especies carroñeras, como lo son muchos grandes carnívoros, es el consumo de cadáveres y restos de animales procedentes de la actividad cinegética que han sido abatidos usando munición con plomo. En España, por ejemplo, se ha detectado una mayor presencia de plomo en buitres leonados (Gyps fulvus) durante los periodos en los que hay más actividad de caza mayor, es decir, en otoño e invierno. Se estima que, sólo en Europa, las actividades cinegética y pesquera liberan cada año entre 21.000 y 27.000 toneladas de plomo en el medio ambiente.

Los grandes carnívoros, situados en la parte superior de la cadena trófica, acumulan metales pesados en mayor medida que las especies en niveles tróficos inferiores, lo que les convierte en un grupo faunístico potencialmente muy afectado por la presencia de compuestos tóxicos, como el plomo, además de posibles indicadores con la función de constantes centinelas de la presencia de estos elementos en los ecosistemas.

AUTORES:
José Vicente López Bao y Patricia Mateo Tomás, científicos titulares del CSIC, forman parte del grupo de investigación “Coexistencia para la Conservación” en el Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad, ubicado en Mieres (Asturias). María Párraga Aguado y Marina Gaona Calderón son coordinadoras de proyectos de la Fundación Oso Pardo, con sede en Santander.

Dirección de contacto:
José Vicente López Bao
jv.lopezbao@gmail.com

 


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