Un estudio liderado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), en colaboración con GREFA, ha identificado la red de áreas que utiliza el cernícalo primilla en la Península Ibérica después de la reproducción. El trabajo muestra que más de la mitad de los enclaves identificados carece de protección o apenas coincide con la Red Natura 2000 y que casi el 30% de las rutas analizadas atraviesa zonas de riesgo asociadas al desarrollo eólico.
Por Universidad Autónoma de Madrid
Un estudio basado en el seguimiento por GPS de 54 ejemplares adultos revela que los cernícalos primilla (Falco naumanni) se desplazan una media de casi doscientos kilómetros por la Península Ibérica desde sus colonias de cría antes de emprender la migración otoñal hacia África. Los resultados indican que estas rapaces no se dispersan de forma aleatoria, sino que siguen rutas bien definidas y permanecen durante varias semanas en enclaves concretos. Estas zonas postreproductoras les permiten recuperar energía, mudar el plumaje y acumular reservas antes de atravesar el desierto del Sáhara. Sin embargo, las estrategias de conservación se han centrado tradicionalmente en las colonias de cría y han prestado menos atención a esta fase del ciclo anual.
El periodo postreproductor, que se extiende entre julio y septiembre, coincide además con unas condiciones especialmente adversas en los agroecosistemas mediterráneos. Las altas temperaturas, la sequía y la disminución de las presas tras la cosecha del cereal hacen que las áreas de nidificación resulten menos favorables. Por este motivo, muchos ejemplares las abandonan una vez concluida la reproducción y se desplazan hacia otras regiones de la Península Ibérica.
Sus desplazamientos, lejos de ser aleatorios, siguen rutas claramente direccionales que forman una red articulada en torno a dos grandes corredores. El corredor noreste conecta la Meseta Sur con el valle del Ebro y los Pirineos, mientras que el corredor oeste enlaza la región luso-extremeña y el valle del Guadalquivir con la cuenca del Duero y la cordillera Cantábrica. Una vez en su destino, las aves permanecen en estos enclaves durante casi un mes de media. Además, tienden a regresar a las mismas zonas en años sucesivos, según señalan los autores.
La investigación ha sido realizada por un equipo del Grupo de Ecología Terrestre de la Universidad Autónoma de Madrid, en colaboración con la asociación conservacionista GREFA.
En busca del equilibrio energético
Mediante modelos ecológicos, el equipo identificó qué características del paisaje condicionan la selección de estas zonas. Los cernícalos primilla eligen principalmente agroecosistemas abiertos de secano, dominados por rastrojos de cereal tras la cosecha, y evitan los cultivos intensivos de regadío.
Además de la cubierta vegetal, esta selección parece responder a la búsqueda de condiciones que reduzcan el gasto energético y favorezcan la regulación térmica. Las aves buscan vientos de intensidad moderada (de cuatro a seis metros por segundo) que les permiten cernirse para cazar con un gasto calórico mínimo, así como enclaves con estabilidad térmica estacional para sobrellevar el rigor del verano. Una minoría de los individuos adopta otra estrategia y se desplaza hacia pastizales de montaña. Estas áreas podrían funcionar como refugios climáticos y ofrecer recursos alimentarios durante esta fase.
Un vacío en la protección de una especie amenazada
Los resultados también ponen de manifiesto una importante carencia de protección legal. De las 149 áreas funcionales identificadas, más de la mitad no cuenta con una figura de protección ambiental o presenta un solapamiento mínimo con la Red Natura 2000. Además, casi el 30% de las rutas monitorizadas coincide con zonas de riesgo asociadas al desarrollo de la energía eólica.
Proteger a las especies sólo en sus colonias de cría es una estrategia ineficaz, ya que se debe considerar su ciclo anual completo. Es urgente implementar medidas de conservación más integrales y transfronterizas a escalas más amplias que protejan estos refugios estivales de amenazas antrópicas antes del viaje migratorio a África.
Artículo de referencia:
Javier Hernández-Cabello y otros autores (2026). Beyond the breeding grounds: identifying post-breeding staging areas, corridors and ecological niche of the Lesser Kestrel. Ibis, 168 (4): 1255-1276.