Opinión

Es la hora de los grandes simios

Una hembra camina erguida con su cría en brazos (fotos de Fernando Turmo cedidas por PGS).
Miércoles 22 de octubre de 2014
Los bonobos acaban de unirse a chimpancés, gorilas y orangutanes
en el éxito científico de la secuenciación del genoma de los grandes simios.

Queda abierto un fascinante mapa evolutivo donde podremos leer
las claves de nuestro propio origen. Cada vez es más urgente
tratar y reconocer derechos a estas especies acordes
con su cercanía genética con el hombre.

Pedro Pozas Terrados
pedrop@proyectogransimio.org


Recientemente, un equipo internacional de científicos ha completado la secuencia del genoma del bonobo, el último gran simio que quedaba por analizar. Con ello se ha comprobado científicamente que comparte con el chimpancé un 99’4% de material genético. Y ambos comparten un 99% (1% de diferencia) con el ser humano. Estas tres especies comparten un 98% (2% de diferencia) con el gorila y las cuatro ya mencionadas, un 97% con el orangután (3% de diferencia). Por lo tanto, bonobos y chimpancés son más cercanos a la especie humana que lo que puedan ser gorilas y orangutanes.

Han participado en esta investigación una veintena de laboratorios de ocho países, coordinados por Kay Pruefer y Svante Pavo, del Max Planck Insitute, de Leipzig (Alemania). Entre los colaboradores se encuentra el Instituto de Biología Evolutiva, de Barcelona, centro mixto del CSIC y la Universidad Pompeu Fabra. El resumen del estudio, publicado en Nature, nos hace sentir más cercanos a una especie tan singular como el bonobo, que conserva unas características peculiares únicas en su comportamiento social, como la ciencia se está encargando poco a poco de desvelar.

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