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Escalada: crece una nueva amenaza para las rapaces rupícolas

Escaladores en una zona de nidificación en Navarra de rapaces rupícolas (foto: David Serrano).

Es el momento de superar este desencuentro entre escaladores y conservacionistas

Viernes 30 de septiembre de 2016

A una de cada diez parejas de águila perdicera en Andalucía le afecta negativamente la escalada deportiva, una modalidad en auge. El dato ilustra un problema cada vez más grave y extendido, cuya solución pasa por buscar sin demora fórmulas que impidan que la conservación de las especies rupícolas, en especial las aves rapaces, se vea hipotecada por la afición de los escaladores.

Por Marcos Moleón y otros autores



De entre las actividades recreativas en la naturaleza, la escalada clásica en roca era considerada como una de las más respetuosas con el medio natural. Sin embargo, desde mediados de los años ochenta, la aparición en España de la escalada deportiva, modalidad en la que las vías están equipadas con seguros fijos colocados en la pared para la protección del escalador en caso de caída, ha derivado en un acusado incremento del número de practicantes. Una consecuencia ha sido la imparable y descontrolada instalación de nuevas vías, muchas de ellas en enclaves remotos, lejos de los lugares donde antaño se practicaba este deporte.

Como resultado, muchos cortados rocosos han dejado de ser enclaves inexpugnables e inalterados y la escalada se ha convertido en una evidente amenaza para las especies que los habitan (1, 2). Como ejemplo del alcance social e incluso político de este problema nos gustaría empezar exponiendo un caso sucedido el año pasado en Andalucía y que fue dado a conocer a través de esta misma revista (Quercus 356, págs. 62 y 63).

Este contenido es un resumen / anticipo de una información cuyo texto completo se publica en la revista Quercus, tanto en su versión impresa como digital.


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