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El papel sanitario de los carroñeros en la ganadería extensiva

Buitres leonados disputándose una carroña (foto: Manuel de la Riva).

Repercusiones ambientales de las políticas europeas

Domingo 02 de diciembre de 2018

Diez años tardó la Unión Europea en rectificar la normativa que regulaba el tratamiento sanitario de reses muertas y su vínculo con las aves carroñeras. Un marco legal con repercusiones directas en nuestras cuatro especies de buitres, otras rapaces y carnívoros tan señalados como el oso y el lobo.

Por Zebensui Morales-Reyes, Juan M. Pérez-García, Marcos Moleón y José A. Sánchez-Zapata



España es, sin duda, un paraíso mundial para los carroñeros. Sirva como dato ilustrativo que nuestro país alberga más del 90% de la población europea de buitres, compuesta por cuatro especies: buitre leonado (Gyps fulvus), buitre negro (Aegypius monachus), alimoche (Neophron percnopterus) y quebrantahuesos (Gypaetus barbatus). Además de importantes y valiosos contingentes de carroñeros menos especializados, o facultativos, como las águilas real (Aquila chrysaetos) e imperial (A. adalberti), los milanos negro (Milvus migrans) y real (M. milvus), el oso pardo (Ursus arctos) y el lobo (Canis lupus). Tanto los buitres como los grandes carroñeros facultativos se encuentran entre los grupos funcionales de fauna más amenazados del planeta.

Este contenido es un resumen / anticipo de una información cuyo texto completo se publica en la revista Quercus, tanto en su versión impresa como digital.


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