Opinión

La riqueza natural del Mar Menor ya no lo es tanto

Miércoles 22 de octubre de 2014
La biodiversidad de la mayor laguna costera española ya no es lo que era. Los cambios en la composición
de una vida acuática de gran singularidad, sobre todo en lo que se refiere a algas, fanerógamas
y moluscos, así como la proliferación de medusas, indican que el Mar Menor
está gravemente enfermo, sin garantías de recuperación.


Las lagunas costeras son superficies de aguas cercanas al litoral, por lo general someras, saladas o salobres, y separadas del mar por una barrera permeable, generalmente de arena. Expuestas a la influencia de los medios terrestre y marino, presentan mucha diversidad de ambientes, no sólo en función de su origen y tamaño, sino también del grado de comunicación con su mar vecino y del aporte de aguas continentales que recibe.

Al estar relativamente aisladas del mar, las lagunas litorales presentan valores extremos de temperatura y salinidad, a los que están adaptados las especies que las habitan. Además, la escasa profundidad de sus aguas permite que la luz penetre hasta el fondo y que los vientos afecten directamente a toda la columna de agua, removiendo de forma cíclica y activa sedimentos, nutrientes y pequeños microorganismos del fondo.

El Mar Menor, en la Región de Murcia, es la mayor laguna costera del Mediterráneo occidental, con más de trece mil hectáreas. Se caracteriza por su geomorfología semi-cerrada, sus aguas hipersalinas y que únicamente esta conectada con el mar por un sistema de golas o canales existente en La Manga, barra arenosa de más de veinte kilómetros muy urbanizada. Una de las particularidades de esta laguna son sus afloramientos rocosos, de manera que cinco islotes se elevan en su interior. Desde tiempos remotos, ha sido una de las fuentes de recursos más importantes de todo el litoral murciano, sobre todo pesqueros.

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