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Desaparecen dos de cada tres especies de anfibios de una reserva en Colombia

Pristimantis chalceus es una de las especies de anfibios que aún se pueden encontrar en la Reserva Natural La Planada, en Colombia.
Miércoles 24 de junio de 2026

Un estudio liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales revela que dos de cada tres especies de anfibios han desaparecido de la Reserva Natural La Planada, en Colombia, en las últimas cuatro décadas. La investigación apunta al hongo causante de la quitridiomicosis como principal responsable de uno de los mayores colapsos de biodiversidad documentados en un bosque nublado andino.



Texto: Museo Nacional de Ciencias Naturales

Fotos: Claudia Lansac

El 67% de las especies de anfibios de la Reserva Natural La Planada, en el suroeste de Colombia, ha desparecido, según ha constatado un equipo de Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), del CSIC, tras comparar los resultados de las campañas de 2021 y 2023 con el muestreo que una componente del equipo llevó a cabo hace cuarenta años. La investigación ha documentado una pérdida de biodiversidad sin precedentes en un bosque nublado de los Andes colombianos y confirma que, además de la desaparición de especies, se han reducido mucho las poblaciones de las que todavía sobreviven. El principal responsable de este declive es el hongo patógeno Batrachochytrium dendrobatidis (Bd), causante de la enfermedad quitridiomicosis que está diezmando poblaciones de anfibios en todo el planeta.

El descubrimiento, publicado en la revista Biodiversity and Conservation, fue posible gracias a la repetición casi exacta de un muestreo realizado en 1986 por la codirectora del equipo, la investigadora Patricia Burrowes, antes de que el conflicto armado impidiera el acceso científico a la zona durante décadas. Esta circunstancia ha permitido reconstruir con precisión cómo ha cambiado la comunidad de anfibios a lo largo del tiempo. Mientras que en el primer estudio se registraron 39 especies, hoy el equipo ha detectado sólo trece, en casi todos los casos con fuertes descensos en el número de individuos. “Nunca esperamos encontrar un escenario tan devastador. Hemos pasado de una comunidad extraordinariamente diversa a un sistema empobrecido y homogéneo”, explica Claudia Lansac, investigadora del MNCN.

El análisis no encontró relación entre la pérdida de especies y factores como la alteración del hábitat por cambios en el uso del suelo o deforestación, lo que refuerza la hipótesis de la quitridiomicosis como causa principal del colapso. Se estima que el patógeno llegó a la Reserva Natural La Planada, situada en el departamento colombiano de Nariño, hacia finales de la década de los ochenta del pasado siglo. “Aunque cada especie reacciona de forma variable a la enfermedad, hemos detectado una prevalencia de infección del 30% en las especies actuales. Es alarmante el efecto de este hongo incluso en bosques bien conservados donde no hay señales de deforestación”, señala Ignacio de la Riva, también del MNCN.

Pérdida de especies… y de historia evolutiva
Más allá del número total de especies desaparecidas, el estudio revela la extinción local de grupos taxonómicos (familias) enteros, lo que implica una importante pérdida de estrategias, adaptaciones e historias evolutivas. Estas extinciones implican una homogeneización biológica, donde unas pocas especies dominan comunidades antes ricas y complejas, reduciendo la diversidad funcional del ecosistema. “No se trata sólo de la pérdida de especies, que también, sino de la simplificación que eso supone para el hábitat. Una pérdida que se traduce en una disminución de su resiliencia para enfrentar los cambios ambientales que están por llegar”, alerta Marta Miñarro desde el MNCN.

Espadarana prosoblepon es otra de las especies de anfibios que aún está presente en la Reserva Natural La Planada.

Lansac subraya la importancia de los datos históricos: “Sin el registro de 1986, el alcance de la pérdida habría pasado desapercibido debido al fenómeno conocido como síndrome de referencia cambiante, por el cual cada generación humana percibe y acepta estados degradados actuales como normales. Sin una referencia histórica, este ecosistema parecería poco diverso, pero no sabríamos que ha sufrido un colapso catastrófico”.

Mirando al futuro
El estudio ha identificado que especies aún comunes, como Pristimantis laticlavius e Hyloscirtus alytolylax, portan el patógeno y contribuyen a mantener la enfermedad activa, ya que son capaces de convivir con ella y siguen propagándola por todo el ecosistema. Otro factor que podría impulsar su prevalencia es que desde los años ochenta, debido al cambio climático, la región ha experimentado un aumento de aproximadamente un grado centígrado en la temperatura media y una reducción significativa de las precipitaciones. “El calentamiento y la menor humedad probablemente han creado condiciones que favorecen al patógeno y estresan a los anfibios, agravando la crisis”, apunta Burrowes. 

Vista panorámica del bosque nublado de la Reserva Natural La Planada, en los Andes colombianos.

Los resultados ponen también de manifiesto la necesidad urgente de integrar el estudio de enfermedades en las estrategias de conservación. Pese a lo preocupante de los datos, es importante destacar que algunas especies supervivientes podrían estar desarrollando resistencia o tolerancia al patógeno, lo que sugiere nuevas líneas de investigación para intentar saber mediante qué mecanismos lo consiguen. “La comunidad actual, aunque empobrecida, puede ayudarnos a entender cómo algunos organismos sobreviven a enfermedades emergentes, un conocimiento clave para diseñar estrategias de conservación más efectivas”, concluye Miñarro.

Artículo de referencia:
Claudia Lansac y otros autores (2026). Shifting baselines in amphibian conservation: Historic survey uncovers the disease-driven collapse of a once mega-diverse community. Biodiversity and Conservation, 35 (153).

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