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El día que las Grandes Llanuras se quedaron sin bisontes

Una manada de bisontes pasta en una llanura del Parque Nacional Grand Teton, en Wyoming (Estados Unidos). Foto: Evelyn / Adobe Stock.

Las consecuencias de esta debacle biológica llegan hasta nuestros días

Martes 30 de junio de 2026

Hace más de un siglo el bisonte americano estuvo cerca de extinguirse. Las inmensas manadas que poblaban las Grandes Llanuras eran el sustento principal de muchos pueblos indígenas y su práctica desaparición provocó una catástrofe ecológica que llevó a esas tribus a una pérdida de prosperidad que aún arrastran en la actualidad.



Texto: Carlos Sunyer Manteiga

Cuando apenas tenía siete años, tuve la fortuna de pasar un verano con mi familia en Yellowstone. Aunque no llegamos a ver al carismático oso Yogui, sí disfrutamos de géiseres, lagos glaciares, valles inabarcables, alces, cabras de las Rocosas, otros osos y, cómo no, bisontes.

Una experiencia redonda, espectacular, a excepción de la visita a la Reserva de los Pies Negros, que resultó decepcionante. Llegamos allí con la imagen romántica de los indios de Bonanza o Lucky Luke y lo que encontramos se parecía, si acaso, a la decadencia áspera y hostil que destila la serie Yellowstone, protagonizada por Kevin Costner. ¿Acaso era todo mentira, una fábula? ¿Nunca había existido el poderoso Gerónimo?

Nada más lejos de la realidad. Hasta mediados del siglo XIX, los datos biométricos disponibles sugieren que las tribus ecuestres y nómadas de las Grandes Llanuras tenían estándares de vida comparables, si no superiores, a los de los europeos . El origen de aquel bienestar residía en el bisonte americano (Bison bison), conocido popularmente como búfalo en Norteamérica.

AUTOR:
Carlos Sunyer Manteiga es estudiante de doctorado en el Departamento de Economía de la Empresa en la Universidad Carlos III de Madrid.

Dirección de contacto:
Carlos Sunyer Manteiga
csunyer@eco.uc3m.es


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