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La flor de nieve o edelweiss, símbolo de la vida alpina

FLORECE EN LOS MESES DE JULIO Y AGOSTO

Miércoles 22 de octubre de 2014
Vestida con su borra de fina lana, la flor de nieve es una planta mítica de las montañas europeas.

En nuestro país sólo crece en los Pirineos, entre los 1.500 y los casi 3.000 metros de altitud, en laderas
y pastos pedregosos de roca caliza. Pero, curiosamente, no es una especie tan vinculada a la nieve como pensamos, sus vistosas flores estrelladas no son tales y quizá no corra tanto peligro. En cualquier caso,
la blanquísima edelweiss debe ser protegida, incluso allí donde abunda, de la recolección abusiva.

Texto : Eduardo Viñuales


La flor de nieve o edelweiss (Leontopodium alpinum) es un símbolo vivo de las montañas del centro y el sur de Europa. También denominada “garra de león”, “inmortal”, “estrella alpina”, “flor de lana” o, en catalán, “flo de neu”, sus hojas son pilosas y de color verde plateado. Tiene un tallo de 5 a 10 centímetros de altura coronado por una flor… Mejor dicho, por una falsa flor que encierra en su parte central un capítulo floral. Porque esa ilusión de estrella aterciopelada que tanto nos atrae es en realidad una típica flor compuesta de la familia de las asteráceas (Asteraceae). Viene a ser una agrupación de capítulos con muchas y minúsculas florecillas, fácilmente identificables por sus pequeñas cabezuelas amarillentas, con las flores femeninas en la periferia y las masculinas en el centro. Además, lo que parecen ser blancos pétalos, densamente lanudos, no son otra cosa que las brácteas (hojas caulinares tomentosas) que protegen a las flores y facilitan el aterrizaje de los pequeños insectos que contribuyen a su polinización. Nuestra protagonista posee bajo tierra un rizoma leñoso del que salen varias rosetas de hojas, verdes por el haz y grises por el envés.

En las montañas de Asia central y China hay una amplia variedad de flores de nieve, con unas cuarenta especies diferenciadas, algunas de las cuales suben por encima de los 5.500 metros de altitud. Todo parece indicar que el género Leontopodium se originó en las estepas de Siberia y en el Himalaya, desde donde se fue expandiendo con las sucesivas glaciaciones hacia otras cordilleras más occidentales. La especie que encontramos en los Pirineos, Leontopodium alpinum, es propia del centro y el sur de Europa, con un área de distribución que abarca desde los Cárpatos hasta los Pirineos, pasando por los Alpes y el Jura. De hecho, está presente en trece países europeos, entre ellos España. En Suiza está considerada la “flor nacional” y en Austria es todo un símbolo.

En España solamente crece en las montañas de Huesca, Lérida, Barcelona y Gerona, donde está representada por la subespecie alpinum, propia de los Alpes y los Pirineos. Otra subespecie, nivale, se distribuye por los Apeninos, Alpes Dináricos, Balcanes y Cárpatos.

Pie de foto: Porte de las auténticas flores de nieve (foto Eduardo Viñuales).

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