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Las salamandras de la ciudad de Oviedo: una vida entre el asfalto

Las salamandras se aparean durante los días húmedos del otoño, de manera que sus encuentros e interacciones son frecuentes en las fechas actuales.

EL AISLAMIENTO OBLIGADO TAMBIÉN PUEDE APORTAR CIERTO GRADO DE PROTECCIÓN

Miércoles 22 de octubre de 2014
Una peculiar población de salamandras comunes sobrevive en los jardines de la Universidad de Oviedo, justo detrás del edificio que acoge a la Facultad de Biología. Rodeadas por el tráfico y con escasos depredadores, las salamandras han alcanzado una alta densidad de población y son vivíparas, es decir, no ponen huevos ni paren larvas, sino individuos plenamente
desarrollados.

Texto y fotos: David Álvarez


La ciudad de Oviedo no sólo es conocida internacionalmente por sus monumentos prerrománicos y La Regenta de Clarín. Entre sus calles, en las pequeñas manchas verdes que forman parques y jardines, habita uno de sus vecinos más discretos y, curiosamente, mejor conocido fuera de nuestras fronteras que por los propios ovetenses. En el año 1928, el biólogo José Bernárdez recogió unas salamandras en los taludes de la antigua estación de FEVE y los envió a Alemania, donde un grupo de científicos describieron una nueva subespecie a la que denominaron Salamandra salamandra bernardezi, en reconocimiento a su descubridor (1). Desde entonces, esta subespecie es conocida como la salamandra de Oviedo, aunque su área de distribución es más amplia y abarca casi toda Asturias, el extremo oriental de Galicia y el occidente de Cantabria.

Ha pasado casi un siglo desde que las salamandras de Oviedo fueron descubiertas para la ciencia. Los taludes de la estación de tren han desaparecido bajo un bloque de edificios y los espacios verdes se han reducido considerablemente desde entonces. Pero en medio de la ciudad, en un hábitat cada vez más fragmentado e inhóspito, pequeñas poblaciones de salamandras siguen haciendo su vida, aunque cada vez más aisladas unas de otras. Las calles asfaltadas y el intenso tráfico resultan barreras infranqueables para la dispersión de unos animales lentos y con pocas probabilidades de sobrevivir al encuentro con un coche que circula a 50 kilómetros por hora (Figura 1).

Las salamandras de una de estas pequeñas islas verdes, de tan solo 250 metros cuadrados de extensión y situada tras el edificio de la Facultad de Biología de la Universidad de Oviedo, completan su ciclo vital sin que la mayoría de los alumnos y profesores que deambulan por el campus tengan noticias de ellas. Sólo algún cadáver, que aparece atropellado de vez en cuando en el aparcamiento, delata su presencia.

Hace cuatro años nos propusimos estudiar esta pequeña población. Entre otras cosas, porque era posible hacer un seguimiento casi diario de sus integrantes y con mucho menos esfuerzo que en otras poblaciones de anfibios situadas en lugares más recónditos y alejados.

Bibliografía
(1) Wolterstorff, W. (1928). Vollmolchgebarende Feuersalamander aus Oviedo. Blatter für Aquarien und Terrarienkunde, 39: 132-133.
(2) Möller, A.P. (2008). Flight distance of urban birds, predation, and selection for urban life. Behav. Ecol. Sociobiol., 63: 63-75.
(3) Buckley, D. y otros autores (2007). Heterochrony, cannibalism and the evolution of viviparity in Salamandra salmandra. Evolution & Development, 9: 105-115.
(4) Velo-Antón, G.; Zamudio, K.R. y Cordero Rivera, A. (2012). Genetic drift and rapid evolution of viviparity in insular fire salamanders (Salamandra salamandra). Heredity, 108: 410-408.

Recuadrito:
Hemeroteca
Quercus 302 (abril 2011)
Ref. 5301302 / 3’90
• Anfibios y reptiles del Parque
Nacional de los Picos de Europa. Amparo Mora.

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