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Récord histórico del águila imperial en Castilla y León, con casi doscientos territorios

Águila imperial ibérica. Dibujo de Archibald Thorburn.
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Águila imperial ibérica. Dibujo de Archibald Thorburn.
lunes 12 de enero de 2026, 17:12h

La población de águila imperial en Castilla y León alcanzó en 2024 un máximo histórico con casi doscientos territorios. Según el gobierno regional, la expansión de su distribución está asociada al éxito de las medidas de conservación como el seguimiento de la especie, la reducción de mortalidad por tendidos eléctricos, la gestión forestal sostenible y la recuperación del conejo silvestre.

Texto: Junta de Castilla y León

El águila imperial ibérica (Aquila adalberti) es una de las especies de Castilla y León con un seguimiento más exhaustivo desde hace décadas. Los primeros datos sobre el tamaño de su población se obtuvieron a comienzos de la década de 1980 y, desde finales de esa misma década, se viene realizando un seguimiento anual en todos los territorios de esta comunidad autónoma.

Los resultados obtenidos en el censo de águila imperial realizado por la Junta de Castilla y León en 2024 muestran una evolución muy positiva de la especie, que ha pasado de registrar su mínimo histórico, con 16 parejas entre los años 1997 y 1999, a alcanzar 29 territorios en 2005, 45 en 2010, 68 en 2015 y superar el centenar a partir de 2019. En 2024 se localizaron 191 territorios en Castilla y León, distribuidos entre las provincias de Segovia (59), Ávila (47), Valladolid (40), Burgos (14), Zamora (14), Salamanca (12) y Palencia (5). El continuo incremento poblacional registrado en los últimos años ha ido acompañado de una notable expansión del área de distribución.

Las medidas de conservación han funcionado
La tendencia positiva de la población pone de manifiesto, por un lado, la efectividad de las diferentes medidas de gestión y conservación adoptadas, como la alimentación suplementaria en determinados territorios, la monitorización y corrección de la mortalidad provocada por colisiones y electrocuciones en tendidos eléctricos y la aplicación de prácticas de gestión forestal sostenible a través de instrumentos de planificación y ordenación forestal en montes públicos y privados. Por otro lado, también ha influido la recuperación, en extensión y abundancia, de las poblaciones de conejo silvestre (Oryctolagus cuniculus) en determinadas áreas de la cuenca del Duero.

Distribución de los territorios de águila imperial en Castilla y León en 2024.

Estas actuaciones comenzaron a finales de la década de los noventa y se potenciaron desde 2003, cuando la Junta de Castilla y León aprobó el primer Plan de Recuperación del Águila Imperial Ibérica. En dicho plan se definieron como áreas críticas aquellas zonas de especial importancia para la nidificación y la alimentación de la especie, cuya designación debía realizarse dentro de las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

En total se establecieron 24 áreas críticas ubicadas en once ZEPA de las provincias de Ávila y Segovia (Pinares de Peguerinos, Pinares del Bajo Alberche, Cerro Guisando, Valle de Iruelas, Valle del Tiétar, Dehesas del Río Gamo y el Margañán, Encinares de la Sierra de Ávila, Encinares de los Ríos Adaja y Voltoya, Sierra de Guadarrama, Campo Azálvaro-Pinares de Peguerinos y Voltoya y del Zorita). No obstante, en 2024 únicamente el 11,5% de los territorios de nidificación (22 en cifras absolutas) se localizaban dentro de las áreas críticas definidas en 2003 como consecuencia de la expansión del área de distribución de la especie. Este hecho pone de manifiesto la necesidad de revisar y actualizar tanto estas zonas como los criterios empleados para su designación.

Pinos y chopos para anidar
En los 152 territorios en los que se pudo comprobar el sustrato de nidificación en 2024, aproximadamente el 65% de los nidos se localizaron sobre distintas especies de pinos (género Pinus), seguidas, en menor medida, por especies de álamos y chopos (género Populus ) (28%). Estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de aplicar criterios homogéneos de gestión forestal sostenible, a través de los instrumentos de planificación y ordenación forestal, tanto en montes públicos como privados.

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