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TRIBUNA: Educación ambiental en tiempos de incertidumbre

Actividad infantil de educación ambiental relacionada con las plantas (foto: Geremias Bustos / Wikicommons).
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Actividad infantil de educación ambiental relacionada con las plantas (foto: Geremias Bustos / Wikicommons).
lunes 26 de enero de 2026, 11:12h
Actualizado el: 26 de enero de 2026, 11:17h

Hoy, en el Día Mundial de la Educación Ambiental, conviene recordar la importancia de educar en valores medioambientales y de inculcar a la ciudadanía la necesidad del compromiso climático y de la defensa de una relación justa y responsable con la naturaleza, frente a estos tiempos de abandono de esos principios como los que vivimos.

Texto: Federico Velázquez de Castro

Es difícil hablar de educación ambiental en un tiempo donde la fuerza se ha impuesto a la razón. Aún así, conviene seguir recordando que, dicho brevemente, hay sólo dos criterios que rigen las relaciones humanas: la ética o la selva. En esta última gana el más astuto y poderoso, que fácilmente someterá a los demás. En la primera seguimos creyendo en los valores, único instrumento que vertebra plenamente al ser humano en su dimensión personal y comunitaria.

Educación y ética comparten los valores como su fundamento y hoy, más que nunca, deben ser promovidos, pues se necesitan personas que los vivan frente a los desafíos del sistema. Lo ambiental está quedando en un segundo plano, con países que se desentienden de sus acuerdos, como Estados Unidos, o con la rebaja de los objetivos programados, como está ocurriendo en la Unión Europea. La industria militar, hoy completamente engrasada, sólo en tiempos de paz es responsable del 5% de las emisiones de gases de efecto invernadero. No hay límites al extractivismo y el clima ha dejado de ocupar el lugar central que le corresponde. La acción, por lo tanto, se vuelve imprescindible.

Acción que comienza por mantener la dignidad, los principios y la coherencia a través de estilos de vida que rechacen el consumismo y la colaboración con la gran máquina bélica, a la que debe sustraerse todo apoyo. Más que nunca es importante estar asociado, organizado, para que la sociedad civil se fortalezca y su voz pueda ampliarse en el doble sentido de denuncia y propuestas. No podemos permanecer callados ante los daños e injusticias, pero tampoco quedarnos en la queja: hay alternativas y mensajes que trasmitir a la ciudadanía y a los gobiernos.

Educación ambiental también fuera de las escuelas
En este contexto, la educación ambiental debe traspasar el perfil profesional de los especialistas para que todos, dentro y fuera del ámbito escolar, transmitamos con la palabra y el ejemplo formas de comportamiento acordes con el mundo que perseguimos: vida con sencillez y sosiego, movilidad sostenible, sensibilidad con el bienestar animal, moderación en el consumo y rechazo de lo injusto, sintiendo que nada de lo vivo nos sea ajeno.

Aunque los tiempos se presentan difíciles, hay que continuar creyendo y trabajando por lo que puede enderezar el rumbo de los acontecimientos, en una doble mirada hacia el ser humano y la naturaleza. Todo lo insensato, más pronto que tarde, cae, dejando nuevamente abierta la historia a propuestas de equilibrio, diálogo, cooperación y respeto, precisamente las características que promueve la educación ambiental.

AUTOR:
Federico Velázquez de Castro es portavoz de la Asociación Española de Educación Ambiental, una entidad que desde 1995 se dedica a promover la educación como clave para asegurar el desarrollo sostenible y la mejora de la calidad de vida en nuestro planeta.

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