Texto: Vicente García-Navas, Rubén Tarifa, Francisco Valera, José Eugenio Gutiérrez y Pedro J. Rey
La época que nos ha tocado vivir, denominada Antropoceno en el año 2000 por el Premio Nobel de Química Paul Crutzen, se caracteriza por la modificación global y sincrónica de los sistemas naturales debido a la acción humana. En este escenario de cambio global donde asistimos en tiempo real a la pérdida de especies y a la destrucción de hábitats, resulta crucial la identificación de los ecosistemas más valiosos y más vulnerables y de los organismos más sensibles a los cambios. Para ello, contar con herramientas que permitan anticipar y prevenir daños irreversibles es fundamental.
En este contexto, el uso de umbrales ecológicos se revela especialmente útil para conservacionistas y gestores de espacios protegidos u otras zonas que merecen especial protección. Esto es debido a que dichos umbrales nos permiten identificar puntos de inflexión más allá de los cuales los procesos ecológicos muestran una respuesta rápida y no lineal ante un incremento en las presiones ambientales. Los umbrales ecológicos, por lo tanto, señalan cambios abruptos en la composición de las comunidades vegetales y animales.
AUTORES:
Vicente García-Navas Corrales es científico titular del CSIC en la Estación Biológica de Doñana e investigador asociado en la Universidad de Zurich.
Rubén Tarifa Murcia, técnico-investigador contratado en la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA); Francisco Valera Hernández, científico titular del CSIC en la EEZA, y Pedro J. Rey Zamora, catedrático de Ecología en la Universidad de Jaén, forman el equipo científico principal de Olivares Vivos, un proyecto impulsado por SEO/BirdLife en colaboración con la Universidad de Jaén y el CSIC.
José Eugenio Gutiérrez Ureña es coordinador de dicho proyecto y delegado territorial de SEO/BirdLife en Andalucía.
Dirección de contacto:
Pedro J. Rey
prey@ujaen.es