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Demostrado el riesgo de contagio de la tuberculosis entre humanos y grandes simios en África

Sobre esta foto de gorila oriental (Gorilla beringei) se muestra una representación de las cepas de tuberculosis y de las especies en las que se detectaron (foto: C. Gortázar).
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Sobre esta foto de gorila oriental (Gorilla beringei) se muestra una representación de las cepas de tuberculosis y de las especies en las que se detectaron (foto: C. Gortázar).
lunes 04 de mayo de 2026, 11:41h

Un estudio ha logrado aplicar una tecnología innovadora para estudiar el riesgo de contagio de la tuberculosis de humanos a grandes simios. Los resultados de la investigación, basado en muestras de ADN ambiental recogidas en la República Democrática del Congo, revelan un preocupante vínculo entre personas y gorilas en peligro crítico de extinción.

Texto: IREC

En las profundidades de la selva de la República Democrática del Congo (RDC) la supervivencia de nuestros parientes más cercanos pende de un hilo. Los grandes simios africanos –incluidos los chimpancés y el gorila oriental de planicie (Gorilla beringei graueri), este último en peligro crítico de extinción– afrontan amenazas constantes como la pérdida de hábitat y la caza furtiva. Sin embargo, un enemigo invisible y silencioso está cobrando cada vez más protagonismo: la tuberculosis.

La distribución actual de los grandes simios africanos (bonobo, chimpancé y dos especies de gorila) coincide con países que presentan algunas de las tasas más altas de tuberculosis humana del mundo. En principio, cabría esperar que los primates no humanos estuvieran libres de esta enfermedad en sus hábitats naturales. No obstante, la tuberculosis es una amenaza bien conocida en poblaciones cautivas.

El aumento del contacto entre humanos y primates –ya sea por el turismo, la investigación o la labor de los guardaparques– ha cambiado este escenario. En este contexto, uno de los mayores desafíos científicos ha sido diagnosticar la enfermedad en animales silvestres, ya que los métodos convencionales, que requieren anestesia para realizar análisis clínicos, resultan inviables o peligrosos en plena selva.

Esponjas para recoger muestras
Un reciente estudio, con participación del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC, del CSIC), ha dado un paso decisivo al aplicar una tecnología innovadora y no invasiva: el uso de ADN ambiental, que permite detectar la presencia de tuberculosis sin necesidad de manipular a los animales, rastreando la enfermedad en la interfaz donde humanos y grandes simios conviven.

El estudio, de carácter transversal, fue posible gracias a la colaboración entre investigadores congoleños y varios laboratorios europeos, además del IREC, incluidos el Laboratorio de Vigilancia Sanitaria Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Salud Carlos III, y se desarrolló en las complejas condiciones de la región de Kivu Sur, en el este de la RDC.

La investigación se llevó a cabo en tres entornos clave: un centro de rehabilitación de primates (Lwiro), comunidades locales y un parque nacional cercano con gorilas orientales (Parque Nacional Kahuzi-Biega). Para la toma de muestras se empleó una metodología sorprendentemente sencilla pero altamente eficaz: esponjas prehidratadas fabricadas por una empresa de Alicante. Los investigadores frotaron estas esponjas sobre distintas superficies, desde heces y nidos de gorilas hasta equipos de protección de guardaparques y superficies hospitalarias en comunidades locales. Posteriormente, las muestras fueron analizadas mediante PCR.

La tuberculosis está saltando de humanos a grandes simios
Los resultados han marcado un hito en la medicina de conservación, aportando datos cruciales para la conservación de estas especies. Se detectó ADN de Mycobacterium tuberculosis en el 26% de las muestras analizadas en los tres sitios de estudio, incluyendo las muestras asociadas a humanos, gorilas salvajes y primates en cautiverio.

El análisis genético reveló un patrón específico, denominado SIT130, presente tanto en humanos –pacientes hospitalarios y guardaparques– como en el entorno de gorilas y chimpancés cautivos. Este hallazgo constituye una evidencia de transmisión entre especies. Los datos apuntan a un vínculo epidemiológico directo, sugiriendo que la tuberculosis está saltando de humanos a grandes simios o contaminando su entorno inmediato en África ecuatorial. Además, se identificó otra cepa en grupos de chimpancés cautivos, la SIT26, lo que refuerza la idea de que los centros de rehabilitación pueden actuar como puntos críticos de circulación de la enfermedad si no se aplican medidas estrictas.

La relevancia de estos resultados es clave para transformar las estrategias de conservación bajo el enfoque “One Health”. La detección de ADN de tuberculosis en heces de gorilas habituados al contacto humano evidencia que nuestras propias actividades –incluso las destinadas a su protección– conllevan riesgos biológicos.

Una técnica también aplicable a los humanos
El trabajo demuestra que el muestreo de ADN ambiental mediante esponjas es una herramienta asequible, práctica y eficaz para la vigilancia sanitaria en entornos complejos y zonas en conflicto. Su aplicación no sólo contribuye a la conservación de los grandes simios, sino que también puede emplearse en comunidades humanas y centros de salud para la detección temprana de brotes de tuberculosis.

En conjunto, este estudio –que documenta la primera detección de ADN ambiental de tuberculosis en gorilas en libertad– subraya la necesidad de implementar medidas preventivas rigurosas. Entre ellas, el uso obligatorio de mascarillas por parte de personal y turistas, así como el refuerzo de los programas de salud en comunidades locales.

La investigación surge de la colaboración entre el Centro de Recuperación de Primates de Lwiro y la Universidad de Castilla-La Mancha a través del IREC, donde se formaron dos de sus autores. La investigación fue supervisada por Christian Gortázar y Alberto Perelló (IREC), junto con el veterinario Luis Flores, en el marco de un programa de formación científico-técnica dirigido a jóvenes veterinarios africanos.

Artículo de referencia:
Ernest Kalalizi y otros autores (2026). Non-invasive environmental DNA sampling reveals tuberculosis risks at the human - Great Ape Interface in Africa. Emerging Microbes & Infections: 15 (1).

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