Texto: María H. T. Moreno, Jimena Galán y Alberto L. Teixido
La España peninsular es reconocida como un punto caliente (hotspot) de biodiversidad en el contexto europeo. Su posición geográfica, sumada a la diversidad climática, edáfica y topográfica que contiene, ha permitido una amalgama de ecosistemas que varían entre bosques templados húmedos, matorrales esclerófilos mediterráneos y estepas semiáridas. Sin embargo, este tesoro natural no es ajeno a las presiones humanas. Durante siglos, la deforestación, la expansión agrícola y, más recientemente, el abandono de las zonas rurales, han transformado nuestra geografía. El resultado es un paisaje humanizado, un complejo mosaico de parches naturales rodeados de infraestructuras y cultivos.
En este escenario de cambios en el paisaje, los términos “pérdida de hábitat” y “fragmentación” suelen aparecer siempre juntos en las agendas conservacionistas. Con frecuencia se utilizan como sinónimos, pero la biología de la conservación insiste en una distinción fundamental: mientras que la pérdida de hábitat implica una reducción neta de la superficie natural disponible, la fragmentación se refiere a la ruptura de un hábitat continuo en fragmentos más pequeños, sin que necesariamente disminuya su extensión total. Dos recientes investigaciones realizadas en la Universidad Complutense de Madrid –una revisión sistemática sobre la fauna terrestre y otra centrada en plantas con semilla – demuestran que nuestra biodiversidad no responde de la misma manera a ambos procesos, por lo que es importante discernir los efectos de cada uno de ellos de forma aislada.
AUTORES:
María Hernández de la Torre Moreno es bióloga especializada en la rama ambiental y está cursando actualmente un máster interuniversitario en restauración de ecosistemas. Cuenta con experiencia en educación ambiental y ha participado en un programa de prácticas en la Amazonía peruana, donde ha trabajado en el estudio de la biodiversidad tropical. Jimena Galán Frades es bióloga especializada en la rama ambiental y en septiembre ha iniciado el Máster Erasmus Mundus en Recursos Biológicos Marinos y Medio Ambiente. Durante su formación ha desarrollado un gran interés por la ecología y la conservación de ecosistemas, especialmente en el ámbito marino. Alberto López Teixido es profesor en la Unidad Docente de Botánica de la Universidad Complutense de Madrid, donde investiga temas relacionados con la biología floral, interacciones planta-animal y biología de la conservación. Ha vivido ocho años en Brasil, donde ha desarrollado y participado en proyectos de ecología tropical.
Dirección de contacto:
Alberto L. Teixido
alteixido@ucm.es