Texto: Pablo Macías Torres y Anders Hedenström
Muchas veces, al ver un pájaro cantar en un arbusto, no nos paramos a pensar de dónde viene ni cómo ha llegado hasta allí. Sin embargo, millones de pequeñas aves protagonizan cada año una de las hazañas más extraordinarias de la naturaleza: la migración a lo largo de miles de kilómetros entre los continentes.
Muchos paseriformes, la mayoría de menos de treinta gramos de peso, atraviesan mares, montañas y desiertos. En el sistema de migración euroafricano, algunos cruzan el mar Mediterráneo, el desierto del Sáhara o el desierto de Arabia. Son regiones donde el alimento escasea, el agua es difícil de encontrar, el calor aprieta y las condiciones extremas pueden poner fin al viaje de muchas aves.
Durante décadas, los científicos hemos conocido las rutas generales de muchas especies gracias al anillamiento científico y a las recapturas de estas aves. Sabíamos grosso modo por dónde viajaban y que cruzaban desiertos y océanos. Pero… ¿Cómo sobreviven cada año a estas condiciones tan adversas? ¿Vuelan sin parar? ¿Se detienen a comer o a descansar?
AUTORES:
Pablo Macías Torres es doctor en biología por la Universidad de Lund (Suecia). Anders Hedenström es profesor de biología en la misma universidad.
Artículo de referencia:
Pablo Macías-Torres y Anders Hedenström (2026). Migrating by night, inactive by day: ecological barrier crossing in a migratory songbird. Biology Letters, 22 (4): 20260055.
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Pablo Macías Torres
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