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El nuevo papel de Quercus

sábado 30 de enero de 2016, 14:01h

En Quercus hemos empezado el año con no pocas novedades. Algunas pudieron verse ya en el número anterior, caso de la recién estrenada sección dedicada a la paleontología. En este cuaderno incorporamos otra más, que invita a sumergirse en el difícil arte de seguir e interpretar huellas, rastros y señales. Ambas irán dándose el relevo en meses alternos. Además, en esta misma página y en las siguientes se consagran y amplían varios cambios que atañen al diseño y la maquetación de la revista. El caso es no parar.

Pero hemos introducido una mejora que quizá no sea tan evidente, aunque lo engloba todo y representa mucho para el equipo de Quercus. Hay que buscar la pista en la página 3, la del sumario, entre la letra pequeña. Allí aparece, ¡por fin!, un simbolito que garantiza que usamos papel FSC mixto y que trabajamos con una nueva imprenta certificada. Era uno de nuestros principales objetivos cuando nos hicimos con la propiedad de la revista en octubre de 2013. Nos ha costado más de dos años conseguirlo, pero ahí está.

Como todo el mundo sabe, el papel con sello FSC es más caro que el corriente. Una lógica perversa, porque el otro papel sale más barato al no estar sometido a controles ambientales. ¿Quién echará las cuentas? Preguntas retóricas al margen, la revista se imprime ahora sobre un papel que procede de explotaciones forestales gestionadas con criterios de sostenibilidad, algo que era obligado dada nuestra línea editorial. Pero no es sólo el papel, sino que toda la cadena de suministro, desde la madera hasta los talleres gráficos, está supervisada y avalada por FSC España.

Según datos del propio FSC, en nuestro país hay ya casi 200.000 hectáreas de montes certificados, la mayoría de los cuales, un 61%, se encuentran en Andalucía. Le siguen, aunque de lejos, Galicia y Canarias, con el 14% y el 9%, respectivamente. En cuanto a la cadena de custodia, el mayor número de certificaciones corresponde a las empresas de artes gráficas, materiales impresos y papelería, con un 30% del total, y a los productores de madera para mobiliario y construcción, con un 28%. Además, aparte de la madera, el FSC se ocupa también de otros servicios que ofrecen los ecosistemas forestales, como el corcho y la resina, todo lo cual favorece la creación de nuevas empresas y puestos de trabajo, con unos efectos muy importantes en el medio rural.

Así que nos sentimos doblemente orgullosos. En primer lugar, por hacer de Quercus una revista menos costosa en términos de recursos naturales y, en segundo lugar, por contribuir a que se consoliden nuevas formas de entender la actividad económica. Una decisión que tiene, por lo tanto, consecuencias tanto en lo ambiental como en lo social. No obstante, somos muy conscientes de que han sido nuestros lectores y suscriptores los que, con su apoyo, han conseguido mantener a flote la revista y permitir todas estas mejoras. Los mismos, por cierto, que nos han reprochado –y con razón– que no las hubiésemos hecho antes.

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