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Estromatolitos: las rocas que alguna vez estuvieron vivas

Estromatolitos fósiles procedentes de una formación geológica ubicada en la región de Saratoga Springs (Nueva York). Foto: Wikimedia Commons.
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Estromatolitos fósiles procedentes de una formación geológica ubicada en la región de Saratoga Springs (Nueva York). Foto: Wikimedia Commons.
jueves 26 de febrero de 2026, 17:49h

Con sus más de 3.500 millones de años de antigüedad, los estromatolitos son las primeras evidencias de vida sobre la Tierra. Durante mucho tiempo se consideraron fósiles, pero hoy se reconocen como estructuras organosedimentarias, es decir, formaciones creadas por la interacción entre microorganismos y sedimentos minerales. A pesar de este cambio de perspectiva, siguen siendo fundamentales para comprender cómo la vida moldeó el mundo que habitamos.

Texto: Consuelo Sendino y María Josefa Herrero

Los estromatolitos se forman gracias a comunidades microbianas, principalmente cianobacterias, que atrapan y cementan sedimentos, creando capas que pueden alcanzar varios metros de espesor y extenderse durante kilómetros. Estas estructuras aparecen en ambientes acuáticos, tanto marinos como lacustres, donde los microorganismos inducen la precipitación de carbonato cálcico. Su aspecto laminado es el resultado de ciclos de crecimiento y deposición mineral a lo largo de miles o incluso millones de años. Una historia que se remonta a hace 3.500 millones de años (Ma) en los cratones de Pilbara (Australia occidental), Kaapvaal (Sudáfrica) e Isua (Groenlandia), donde se sitúan algunas de las estructuras biogénicas más antiguas de la historia de la Tierra.

Sin embargo, hoy en día son cada vez más escasos. La competencia con organismos más complejos y los cambios ambientales han reducido su presencia a unos pocos lugares extremos, como Shark Bay (Australia), Cuatro Ciénegas y el lago Alchichica (México), donde las condiciones hostiles y la escasa competencia les han permitido sobrevivir. Estos relictos modernos son modelos esenciales para comprender cómo se formaron los estromatolitos antiguos, interpretar el registro fósil e incluso orientar la búsqueda de vida en otros mundos.

AUTORAS :
María Consuelo Sendino Lara es doctora en Ciencias Geológicas. Ha trabajado catorce años en el Natural History Museum (NHM) de Londres y más de seis en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) de Madrid. Permanece como asociada científica al NHM y lidera la Unidad de Cooperación Educativa en el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT). Ha liderado proyectos internacionales de investigación y digitalización de colecciones, algunas de ellas históricas.
María Josefa Herrero Fernández es doctora en Ciencias Geológicas y ejerce como profesora en la Universidad Complutense de Madrid. Ha encabezado proyectos de divulgación e innovación docente, para los que ha creado recursos digitales y modelos 3D sobre geología y medio natural. Está interesada en la relación entre tectónica, sedimentos y recursos, con especial atención a la sostenibilidad y a las materias primas críticas en el contexto europeo.

Dirección de contacto:
María Consuelo Sendino
c.sendino-lara@nhm.ac.uk

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