Texto: José Miguel Olano, Gabriel Sangüesa-Barreda, José María Fernández-Palacios, Manuel Valentín Marrero-Gómez, Javier Martín-Carbajal y José Luis Martín-Esquivel
El cedro canario (Juniperus cedrus) es una especie de enebro endémica de las Islas Canarias y Madeira, muy próximo al enebro de miera (Juniperus oxycedrus), y ocupa un papel marginal en diferentes ambientes insulares, desde la franja inferior de la laurisilva hasta las zonas de cumbre por encima del límite forestal. Su papel en el ecosistema del Parque Nacional del Teide (Tenerife) ha sido muy controvertido, desde autores que lo consideran una especie rupícola hasta los que piensan que es parte de un ecosistema desaparecido. Esto no es tan sorprendente ya que la presencia de un cinturón de una especie del género Juniperus a estas altitudes ocurre también en otras montañas del entorno mediterráneo. En el cercano Atlas marroquí prosperan bosques de sabinas entre los 2.000 y 3.000 metros, de manera que marcan el límite del arbolado antes de los pastizales de las cumbres.
La datación mediante carbono 14 de un ejemplar milenario en el Parque Nacional del Teide en 2019 reveló que los cedros canarios podrían alcanzar grandes longevidades. La mayor parte de estos árboles se encuentra en zonas inaccesibles a las que sólo se llega utilizando técnicas de escalada, por lo que el parque nacional llevó a cabo un pequeño proyecto para explorar las edades de cuatro árboles potencialmente viejos. Durante la investigación se encontraron otros dos árboles milenarios, entre ellos Bárbol, que con 1.481 años se erigió en ese momento como el árbol vivo más viejo de la Unión Europea (UE). Pero esta primera prospección también confirmó que existía una verdadera población única de árboles viejos en el parque nacional, cuyo conocimiento podría contribuir a conocer mejor cómo era el Teide antes de la llegada de los humanos.
AUTORES:
José Miguel Olano Mendoza, doctor en Ciencias Biológicas, es profesor de Botánica en la Universidad de Valladolid. Desde hace un tiempo se dedica a tratar de comprender a las plantas a base de leer su madera.
Gabriel Sangüesa-Barreda, doctor en Ciencias Biológicas, es profesor de Botánica en la Universidad de Valladolid. Experto en ecología forestal, está interesado en el crecimiento de las plantas en distintos contextos de cambio global.
José María Fernández-Palacios es catedrático de Ecología de la Universidad de La Laguna. Su investigación se centra en biogeografía insular, ecología forestal, paleoecología y restauración ecológica.
Manuel Valentín Marrero-Gómez trabaja desde hace más de 25 años como biólogo en el Parque Nacional del Teide, donde compagina ciencia y gestión, con especial dedicación a la conservación de especies amenazadas y a desentrañar los misterios del funcionamiento del ecosistema de alta montaña.
Javier Martín-Carbajal es escalador y especialista en la investigación de especies que viven en la vertical. Trabaja habitualmente con lagartos gigantes, cedros, dragos y guinchos (águilas pescadoras), entre otras muchas especies.
José Luis Martín-Esquivel es doctor en Biología. Su trabajo profesional dentro del Gobierno de Canarias y el Parque Nacional del Teide ha estado ligado a la preservación de la biodiversidad macaronésica en el contexto del cambio climático.
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José Miguel Olano
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