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La humeante palomilla

Es fácil encontrar grupos de palomillas (Fumaria officinalis) en cunetas, baldíos y otros suelos ricos en nitrógeno y con algo de humedad.
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Es fácil encontrar grupos de palomillas (Fumaria officinalis) en cunetas, baldíos y otros suelos ricos en nitrógeno y con algo de humedad.
martes 27 de enero de 2015, 19:59h
Las ingeniosas adaptaciones de las flores de la palomilla permiten atraer a una gran cantidad de insectos polinizadores; eso sí, con condiciones y a cambio de ciertas recompensas. Pero, si el sistema falla, es una planta que cuenta con otras alternativas para perpetuarse.

Por J. Ramón Gómez
Como hemos ido viendo a lo largo de esta sección, unas hierbas son más precoces que otras y las que se adelantan nos previenen de la llegada de cambios estacionales. Cuando aún no ha terminado el invierno, se observan ya pequeñas diferencias ambientales: los días se alargan, la temperatura mínima es algo más alta y no son tan frecuentes las heladas. Pequeños y sutiles gestos, pero suficientes para inducir a algunas especies a despertarse. Así que pronto, tras un breve crecimiento y sin completar todavía su desarrollo, muestran las tan ansiadas flores. Dichas flores se forman justo en el preciso momento en que muchos insectos comienzan a desperezarse del largo invierno y, hambrientos, hacen cola en sus inflorescencias para alimentarse, lo que asegura a estas precoces hierbas su polinización.
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