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Paisaje adehesado en Campo de Azaba (Salamanca), en el ámbito del Oeste Ibérico.
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Paisaje adehesado en Campo de Azaba (Salamanca), en el ámbito del Oeste Ibérico.

LIFE Club de Fincas: cierre con balance positivo

El proyecto "Club de fincas por la conservación del Oeste Ibérico" ha finalizado con éxito y valoración muy positiva de los propietarios de fincas privadas colaboradoras. Entre las acciones realizadas se incluyen la plantación de 500 árboles autóctonos y la mejora de recursos alimenticios de especies amenazadas.

Proteger los hábitats naturales y la biodiversidad única del Oeste Ibérico ha sido el ambicioso objetivo con el que nació el proyecto LIFE Club de Fincas, una herramienta para la promoción de la Custodia del Territorio y la protección de los hábitats ligados a la dehesa y su posterior extensión, dentro de los planes After LIFE promovidos por la Unión Europea para la conservación natural en los estados miembros.

Un plan After LIFE que la Fundación Naturaleza y Hombre (FNYH) ha sido encargada de implementar durante el último año gracias al apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Las acciones de conservación de hábitats únicos en el mundo, como la dehesa, se han llevado a cabo gracias a la colaboración de fincas privadas de Cáceres y Salamanca, a través de acuerdos de Custodia del Territorio.

Entre las actuaciones realizadas está la plantación de 500 árboles para restaurar el bosque de ribera y la dehesa en zonas protegidas dentro de la Red Natura 2000, como Campo de Azaba (Salamanca) y Monfragüe (Cáceres). También destaca la mejora de recursos alimenticios de especies amenazadas presentes en el Oeste Ibérico, como la cigüeña negra, el búho real, el águila perdicera, el águila real o el águila imperial ibérica. Para ello se han reintroducido unas 150 palomas capturadas en operaciones de control de poblaciones en Ciudad Rodrigo (en palomares previamente construidos o restaurados) en Campo de Azaba y Monfragüe y la liberación de 300 perdices rojas y 300 conejos de campo con el fin de favorecer su cría y el aumento de sus poblaciones.

También en muladares y humedales
La FNYH también ha mantenido un seguimiento constante de la red de muladares del Oeste Ibérico recogiendo y trasladando carroña a estos puntos de alimentación de especies como el buitre negro, el alimoche, el milano real y el buitre leonado, entre otros. Además se han sembrado 10 hectáreas de leguminosas y gramíneas para servir de refugio y aumentar el alimento de especies presas de estas aves.

El proyecto Club de Fincas ha incluido también un seguimiento constante de los humedales y estanques temporales mediterráneos de la zona, que son ecosistemas clave para la biodiversidad. Se han llevado a cabo análisis de las aguas y seguimiento de las especies vulnerables que los habitan, como el galápago europeo y los odonatos. También se han realizado acciones para atajar el problema de las especies invasoras en las charcas estacionales, como la erradicación de más de 500 kilos de helecho de agua.

Actividades de divulgación
La FNYH celebró recientemente un seminario online sobre el Oeste Ibérico para aumentar el conocimiento de la biodiversidad de este espacio natural único y los proyectos de conservación llevados a cabo. El seminario contó con la participación de numerosos expertos, tanto en conservación del hábitat como en las especies clave que lo habitan. Los vídeos del seminario pueden verse en https://biodiversidadoesteiberico.com/

Los propietarios hablan: 'El balance ha sido muy positivo'

Juan José Rodríguez, propietario de la finca El Rual (Espeja, Salamanca), valora su participación en el programa como “muy positiva”. Dentro del Club de Fincas desde el año 2014, Juan José asegura que formar parte de este esfuerzo le ha permitido “aprender nuevas técnicas de manejo beneficiosas, un mayor conocimiento de la flora y fauna local, valorar el patrimonio natural de mi región y la satisfacción de saber que he contribuido a la conservación del mismo para las generaciones futuras”.

Además, el ganadero destaca como beneficios directos para su explotación la mejora de la calidad ambiental de la propiedad, el valor añadido que aporta a sus productos y la posibilidad de albergar actividades de naturaleza en la propiedad. Juan José nombra el éxito en la cría de conejo de monte -para aumentar las poblaciones locales que alimentan a otras especies en peligro como el lince o las grandes rapaces- como su mayor satisfacción dentro del Club de Fincas.

Juan José Rodríguez, propietario de la finca El Rual, charla sobre los resultados
del proyecto con Juan José Pérez, técnico de FNYH.

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