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El hipotético pasado doméstico del calamón

Uno de los motivos ornamentales que más se repiten en los mosaicos romanos de Conímbriga, la antigua Coimbra (Portugal), es el calamón (Porphyrio porphyrio), un ave inconfundible por su brillante plumaje azul y el llamativo color rojo que adorna las patas, el pico y el escudete frontal. La misma especie aparece representada también en los frescos de Pompeya y otras muestras de arte romano. ¿Por qué?
El biólogo Juan Antonio Gómez, director del centro de recuperación de fauna La Granja de El Saler (Valencia), propone que el calamón quizá fuera antaño un ave parcialmente doméstica, al menos en aquellos lugares cercanos a humedales. Además, el carácter confiado del calamón habría facilitado tanto la cría en cautividad como su presencia en villas y jardines, lo que el propio autor ha tenido oportunidad de comprobar a través de su trabajo en el centro de recuperación.