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Avatares de un símbolo de la fauna andina

El cóndor en los Andes chilenos

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:53h
El cóndor en los Andes chilenos
El cóndor se distribuye por toda la cordillera andina, aunque escasea hacia el norte y es más abundante en el sur. Lo que no significa que esté libre de peligros en los Andes chilenos. Como otras grandes aves carroñeras, allí debe enfrentarse a las escopetas, a los venenos, a los tendidos eléctricos y al declive de la ganadería extensiva, su principal fuente de alimento en tiempos recientes.
On más de tres metros de envergadura y unos doce kilos de peso, el cóndor (Vultur gryphus) es el mayor buitre del mundo. Hasta el siglo XIX era común en los 8.500 kilómetros que abarca la cordillera de los Andes, desde Venezuela hasta Tierra del Fuego, así como en la costa del Atlántico sur. Actualmente, sin embargo, se reparte de forma heterogénea y, aunque los datos de población son escasos e incluso confusos, la tendencia ha sido de franco declive en los Andes septentrionales. Aunque en 1965 se le consideró extinto en Venezuela, en el año 2000 contaba con unos efectivos cifrados en menos de treinta ejemplares. En Colombia habitan menos de cien ejemplares, mantenidos mediante reintroducciones y alimentación artificial. En Ecuador el declive de la especie ha sido constante y en el año 2000 se estimaba una población por debajo de los cien ejemplares, si bien en la actualidad se ha reducido a 65 individuos dispersos en cinco núcleos inconexos. Carecemos de estimaciones sobre el número de cóndores en Perú y Bolivia, aunque se supone que allí también están en declive. Así pues, el grueso de la población actual se concentra en el cono sur de Suramérica, aunque hayan desaparecido las importantes poblaciones de la costa Atlántica descritas en el siglo XIX y en el noroeste de Argentina se le considere ya una especie en regresión.

Las tres causas principales del declive del cóndor en los Andes septentrionales son la caza, el veneno y la crisis de la ganadería extensiva, una consecuencia de la reciente e intensa ocupación humana de los ambientes de montaña. Hacia el sur, en cambio, aunque también haya problemas con la caza y los venenos, la abrupta topografía y el clima riguroso determinan una población humana más escasa en las montañas, donde todavía pastan importantes rebaños extensivos que representan actualmente la principal fuente de alimento para el cóndor.
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