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Dos mamíferos estrechamente ligados a los pastizales de Norteamérica

Turones de patas negras y perritos de las praderas en el norte de México

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:53h
Turones de patas negras 
y perritos de las praderas en el norte de México
Las praderas norteamericanas están en regresión debido al empuje de la agricultura y la ganadería. Y con los pastizales se pierde también
su fauna, simbolizada por el bisonte. Pero hay una especie decisiva,
el perrito de las praderas, sobre la que gira buena parte del
funcionamiento del ecosistema y que sirve como presa a varios
depredadores, entre ellos el amenazadísimo turón de patas negras.
Los pastizales son ecosistemas dominados por plantas herbáceas y donde los árboles son escasos o están ausentes. De hecho, se forman en aquellos lugares donde no hay suficiente humedad para que se desarrolle un bosque, pero es excesiva para dar paso al desierto. Los pastizales naturales se encuentran entre los biomas más ampliamente distribuidos por todo el mundo, desde las sabanas africanas de los trópicos, hasta los páramos alpinos de las cumbres o la tundra helada. En las regiones templadas pueden citarse las pampas suramericanas, las estepas asiáticas y las praderas norteamericanas. Estas últimas se asientan sobre un suelo fértil y tanto su clima como su topografía son favorables para el desarrollo de la agricultura y la ganadería, razón por la que figuran actualmente entre los ecosistemas más amenazados y peor protegidos del mundo.

La transformación de estos espacios comenzó con la llegada de los primeros seres humanos al continente, ya que fueron responsables, al menos en parte, de la desaparición de grandes animales prehistóricos como el mamut. Aunque en tiempos más recientes los grupos nativos norteamericanos también modificaron la extensión de los pastizales al provocar incendios para cazar bisontes o como estrategia de guerra, no fue hasta el siglo XIX, con la colonización occidental y la expansión de la ganadería, cuando se incrementó drásticamente la transformación y la pérdida de este ecosistema. Quizá el impacto más conocido sea la eliminación sistemática de los bisontes (Bison bison) en Estados Unidos durante la segunda mitad del siglo XIX, que redujo su número desde unos sesenta millones de individuos hasta poco más de quinientos.
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