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EL REINO ANIMAL A LO LARGO DE TRES SIGLOS DE PINTURA EUROPEA

Los primeros pintores de animales

Pelícano y otras aves junto a un estanque (hacia 1680), óleo sobre tela de Melchior de Hondecoeter. La obra se conoce también como La pluma flotante, por el detalle fielmente reflejado en el ángulo inferior derecho (Rijksmuseum, Ámsterdam).
Pelícano y otras aves junto a un estanque (hacia 1680), óleo sobre tela de Melchior de Hondecoeter. La obra se conoce también como La pluma flotante, por el detalle fielmente reflejado en el ángulo inferior derecho (Rijksmuseum, Ámsterdam).
miércoles 22 de octubre de 2014, 11:53h
La naturaleza ha sido fuente de inspiración para las manifestaciones artísticas del hombre desde los tiempos más remotos. Pero fue a partir del siglo XV cuando los animales empezaron a representarse profusamente en la pintura europea, en ocasiones por motivos simbólicos y más adelante por razones estéticas vinculadas al interés por la Historia Natural.

Texto y fotos: Arturo Valledor de Lozoya
Este artículo se refiere exclusivamente a los maestros europeos que empezaron a interesarse por los animales como motivo pictórico. Antes hubo otros muchos que hicieron lo mismo, pero sus nombres –y, en la mayoría de los casos, sus obras– no se han salvado de la máquina trituradora del tiempo. Entre ellos, los artistas que en el Paleolítico pintaron caballos, bisontes, ciervos y mamuts en Altamira, Lascaux y otras cavernas famosas.

Un egipcio retrató hace 4.600 años y con precisión casi científica tres especies de gansos en el fresco llamado Las ocas de Meidum. Los cretenses decoraron con imágenes de delfines y peces los muros del palacio de Cnosos. Los romanos retrataron en frescos y mosaicos criaturas marinas, bestias exóticas y animales domésticos. Chinos y japoneses pintaron pájaros sobre papel. Los persas fueron artífices de exquisitas miniaturas de animales. Y qué decir de los monjes medievales que ilustraron los márgenes de códices y libros de horas. Finalmente, habría que incluir a los autores de magníficos bestiarios, como los de Oxford, Westminster y El Escorial.

Pioneros del Quattrocento
Giovannino de Grassi, pintor y escultor del gótico tardío y uno de los arquitectos de la catedral de Milán, fue autor del primer taccuino o cuaderno de apuntes que se conoce con motivos inspirados en la Historia Natural. Está datado a finales del siglo XIV o principios del XV, se conserva en la Biblioteca Cívica de Bérgamo y contiene imágenes de algunos mamíferos salvajes y domésticos, entre ellos el guepardo, animal emblemático de Gian Galeazzo Visconti, a cuyo servicio estuvo el citado artista. También hay un Homo selvaticus y algunas aves: quebrantahuesos, jilguero, cotorra, pavo real, abubilla y avestruz.

Medio siglo después, Antonio Pisano, apodado Pisanello, realizó numerosos estudios de animales en otro taccuino conocido como Códice Vallardi, por el nombre del librero que en el siglo XIX se lo vendió al Museo del Louvre. En él hay figuras de caballos, mulos, ciervos, búfalos acuáticos, gatos, guepardos, cercopitecos, liebres, lagartos, tortugas, águilas, halcones y otras aves entre las que destacan tres bigotudos y cinco arrendajos en distintas posturas. Poco se sabe de este pintor, salvo que llevó una vida itinerante por las cortes de Venecia, Verona, Ferrara, Mantua, Milán, Rímini, El Vaticano y Nápoles. Su tabla La visión de San Eustaquio, antaño atribuida a Durero, también contiene figuras de mamíferos y aves.
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