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Informe

El reto de controlar la tuberculosis en el medio natural

El reto de controlar la tuberculosis en el medio natural
miércoles 22 de octubre de 2014, 11:53h
España está realizando un importante esfuerzo de investigación destinado a reducir la tuberculosis bovina en el medio natural, donde algunas especies silvestres son reservorios de la enfermedad. Sin embargo, queda mucho por hacer y se necesita la colaboración de todos los sectores implicados, es decir, Administraciones, ganaderos, cazadores, científicos y conservacionistas.
La tuberculosis bovina es una enfermedad infecciosa del ganado bovino que puede afectar a muchos otros mamíferos, incluyendo al hombre. Es causada por la bacteria Mycobacterium bovis, un patógeno intracelular bastante resistente en el medio. En Europa, el progresivo control de la cabaña vacuna mediante campañas de análisis y eliminación de los bovinos infectados ha permitido erradicarla de muchos países. En otros, sin embargo, la existencia de reservorios silvestres como el tejón en las Islas Británicas y el jabalí, el ciervo y el gamo en la península Ibérica podría dificultar las fases finales de erradicación en ciertas regiones.

En el caso español, las proporciones de animales silvestres con tuberculosis son diez veces mayores que las de bovinos domésticos. En su mayor parte, se trata de especies cinegéticas, muchas veces sometidas a manejos pseudo-ganaderos, que implican mayores riesgos de transmisión de enfermedades.

La mejor medida de gestión es la prevención. Para ello, es clave en primer lugar, el control riguroso de las granjas cinegéticas, cuyas especiales condiciones de hacinamiento hacen que el riesgo sea mucho mayor. En segundo lugar, resulta imprescindible el control de los traslados de animales susceptibles, tanto desde las granjas hacia el campo, como entre distintas poblaciones naturales. Para facilitar en lo posible ese control, en los últimos años se han puesto a punto metodologías que permiten el diagnóstico de tuberculosis en jabalíes, ciervos y gamos.

Una vez detectada la enfermedad, la base de cualquier medida sanitaria es un buen diagnóstico epidemiológico previo. Esto supone conocer bien las especies implicadas, así como su distribución, abundancia y manejo. Pueden ser tanto domésticas (vacas, cabras, cerdos y hasta gatos) como silvestres (jabalí, cérvidos y tejón). Cuantas más especies participen en el cuadro, más complicado se vuelve su control. En efecto, unos hospedadores potencian a otros, como ocurre entre ciervos y jabalíes. Entre los hospedadores, unos serán protagonistas en el mantenimiento (los llamados reservorios), mientras que otros serán víctimas accidentales, como por ejemplo el lince y el zorro.

En España se desarrolla desde hace muchos años un programa nacional de erradicación de la tuberculosis bovina, cofinanciado por la Unión Europea. En el marco de este programa, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) y las comunidades autónomas trabajan para extremar la severidad en los controles, incluyendo sistemas de auditoría que ofrezcan una seguridad adicional de que los trabajos de campo se desarrollan con profesionalidad y honestidad.

En el Reino Unido, donde el tejón constituye el principal reservorio de la tuberculosis bovina, se han asociado brotes en vacas con las visitas nocturnas a las granjas de estos oportunistas, que se alimentan del pienso destinado al ganado. En el estado de Michigan (Estados Unidos) son los ciervos de cola blanca quienes, al acudir a los comederos del ganado, introducen la tuberculosis bovina en las explotaciones. En España ocurren situaciones similares, pero no sólo con tejones o cérvidos, sino también con jabalíes, posiblemente la especie clave en el mantenimiento de la enfermedad en los ecosistemas mediterráneos.

A modo de ejemplo, se pueden citar como recomendaciones la mejora de los cerramientos periféricos de la explotación ganadera y que se impida el acceso de animales silvestres al interior de las instalaciones, así como a comederos y puntos de agua en el exterior. Una solución imaginativa se ha desarrollado en Estados Unidos, donde se ha entrenado con éxito a perros Montaña del Pirineo para reducir el contacto de las vacas con ciervos de cola blanca (1).
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