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UN VISITANTE HABITUAL DE LOS SISTEMAS AGROPECUARIOS EXTREMEÑOS

Dieta del búho campestre en las vegas del Guadiana

Vuelo de un búho campestre entre su dormidero y los territorios de caza (foto: Domingo Rivera).
Vuelo de un búho campestre entre su dormidero y los territorios de caza (foto: Domingo Rivera).
viernes 30 de octubre de 2015, 18:30h
Las vegas cultivadas del Guadiana extremeño han demostrado ser un hábitat idóneo para el búho campestre, dada la abundancia de micromamíferos asociada a la agricultura de regadío. El estudio de su dieta ha permitido comprobar que está compuesta en más de un 80% por diferentes especies de roedores.

Por Domingo Rivera, Ángel Sánchez, Irene Mestre, José María Abad, José María Casas y Javier Balbontín
Los ecosistemas agropecuarios tienen una gran importancia debido a que su alta heterogeneidad ambiental les permite sostener una elevada biodiversidad. El resultado es la coexistencia de un número considerable de especies en relación con otros hábitats alterados por la mano del hombre. La pérdida de dicha heterogeneidad y el uso intensivo de fertilizantes y pesticidas son las principales amenazas a los que se enfrentan en la actualidad (1, 2). Desde hace unos veinte años hemos observado el devenir de los acontecimientos naturales en estos ambientes de la provincia de Badajoz. Por ejemplo, hemos sido testigos de cómo el elanio azul (Elanus caeruleus) ha ido expandiéndose desde la zona fronteriza con Portugal hasta ocupar el resto de la provincia de Badajoz e incluso la de Cáceres y extenderse por otras regiones del centro y el norte peninsular (3, 4). Mientras nos ocupábamos de esta bella y pequeña rapaz que nos ha llegado de África, pudimos comprobar también que otras muchas especies comparten con el elanio los mismos ecosistemas. Como es sabido, el elanio forma en invierno unos dormideros donde llegan a reunirse muchos individuos. Pues bien, en estos dormideros es frecuente encontrar también a otras rapaces (5), como los aguiluchos pálido (Circus cyaneus) y lagunero (C. aeruginosus), el esmerejón (Falco columbarius) y el cernícalo primilla (Falco naumanni). Además, a lo largo de estos años, el censo de los dormideros de elanio nos ha permitido recabar datos muy interesantes sobre el comportamiento y la biología de algunas rapaces nocturnas, como el búho campestre (Asio flammeus) y el búho chico (A. otus), dos especies difíciles de detectar debido a su plumaje críptico y a sus hábitos crepusculares (Cuadro 1).

Este contenido es un resumen / anticipo de una información cuyo texto completo se publica en la revista Quercus, tanto en su versión impresa como digital.
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