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Puro espectáculo

Por Rafael Serra

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:53h
El pasado 26 de octubre se estrenó en España la película Tierra, un documental de hora y media de duración dirigido por los ingleses Alastair Fothergill y Mark Linfield. Como todos los productos de la BBC británica, el resultado es impecable: un diagnóstico certero de nuestro planeta, enfrentado a los peligros del cambio climático, a través de las peripecias vitales de varias especies llamativas, entre ellas el oso polar, el elefante africano y la yubarta. Tras cinco años de trabajo, doscientas localizaciones en todo el mundo, dos mil días de rodaje en el campo, hasta ocho equipos de filmación simultáneos, todos los adelantos técnicos concebibles y cuarenta millones de euros de presupuesto, cada escena es una obra de arte, un canto a la naturaleza, puro espectáculo.

Ahora bien, Tierra no deja de ser un documental clásico. El mejor que puede hacerse con los medios actuales, pero sin apenas novedades en cuanto a planteamiento y enfoque. Son abundantes las escenas de depredación, se centra en los grandes vertebrados y abusa del recurso, siempre efectivo, de asignar el protagonismo de casi todos los episodios a cachorritos. Se entiende que es cine familiar, apto para todos los públicos, y que lleva implícita una llamada a nuestra conciencia, una moraleja, pero parece que viéramos siempre el mismo documental. Cada vez mejor hecho, eso sí, pero con la misma estructura interna.

De todas formas, Tierra se disfruta de principio a fin y conmueve. Los naturalistas se sentirán sobrecogidos ante escenas de prodigiosa belleza, como los bandos de grulla damisela en migración, el oso polar que nada entre témpanos de hielo o el vistoso cortejo de las aves del paraíso. Los que disfruten con las series televisivas de la BBC, cuya sección de Naturaleza acaba de cumplir cincuenta años, vibrarán con Tierra, la película de nuestro planeta.

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