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Quercus nunca se estanca

lunes 29 de junio de 2020, 18:38h

En este mes de julio ofrecemos a nuestros lectores una renovada página web de Quercus. Llevábamos meses acariciando dicha mejora y conseguirlo nos ha costado sudar tinta virtual. Pero ahora, por fin, la hemos sacado adelante, aunque sea de forma un tanto embrionaria, con la intención de que se desarrolle poco a poco según las necesidades informativas. Queremos consolidarla como un nuevo canal especializado en conservación de la biodiversidad, a imagen y semejanza de la ya veterana revista impresa. De momento, seguirá siendo un escaparate de los principales contenidos que aparecen en el Quercus de papel. Pero con la función añadida de que la actualizaremos diariamente con lo más relevante que ocurre en nuestro ámbito informativo. Además, nos hemos propuesto incorporar artículos y noticias que con frecuencia desechamos por falta de espacio o por la inevitable tiranía del calendario. También pretendemos que sea una plataforma donde volcar algunos complementos que no tienen cabida en los artículos de fondo. A guisa de ejemplo, en este mismo número publicamos un trabajo sobre la flora más amenazada de la provincia de Zaragoza (págs. 36-42) que remite a una tabla con 43 especies que los interesados podrán consultar en nuestra nueva página web.

Si entráis en ella (www.revistaquercus.es) podréis comprobar que hemos renovado su aspecto para que tenga una estructura interna más limpia y sencilla. Además, puede leerese cómodamente desde cualquier dispositivo móvil, incluidos los teléfonos inteligentes. Nuestro siguiente reto es que esta web, siguiendo los pasos de su hermana mayor en papel, se convierta en una plataforma que favorezca el intercambio de datos y experiencias entre ese gremio algo difuso pero muy activo de naturalistas, investigadores, activistas y aficionados que han dado en formar nuestros lectores.

En tiempos de avalancha informativa, abundante en cantidad, pero pobre en calidad, cuando no directamente destinada a la intoxicación, es más firme que nunca la apuesta de Quercus por unos contenidos basados en fuentes acreditadas y contrastadas. Un minucioso trabajo de selección, edición y revisión que pocos se molestan en hacer y que se ha convertido en irrenunciable marca de la casa. Es la diferencia que hay entre el pan industrial y el pan artesano, entre el trazo grueso y la filigrana. Estamos convencidos de que la divulgación de calidad es lo mejor que podemos aportar para favorecer una mayor conciencia social sobre la importancia de conservar especies y hábitats. Sin olvidarnos de que Quercus ha sido, ya desde sus inicios, un altavoz para todos aquellos que abrazan la noble causa de defender la naturaleza. Pero tampoco vamos a engañarnos con esta lista de buenos deseos: seguramente estemos dando los primeros pasos del Quercus del futuro; una cuestión de pura supervivencia.

Hay otro asunto de menor importancia que también nos gustaría destacar. Los suscriptores de la revista, que reciben cada número por correo, habrán notado que hemos conseguido librarnos de las denostadas bolsas de plástico. Desde el pasado mes de junio, el envoltorio de Quercus está hecho con fécula de patata, un producto biodegradable que puede reciclarse en el cubo de los residuos orgánicos. Sabemos que no es la solución ideal, pero mejora lo que ya teníamos. Todo está sujeto a normativa y la distribución de publicaciones también. Dentro de ese sector, no se puede elegir cualquier material ni cualquier procedimiento. Hay homologaciones y maquinarias que imponen tanto sus rutinas como sus precios, aunque también tratan de adaptarse a los nuevos tiempos. El caso es que, como ya hicimos al cambiar a un papel con marchamo FSC, o al buscar proveedores que apostaran por el reciclaje, tratamos de ser todo lo consecuentes que podemos –y nos dejan– con los contenidos de la revista. Gracias por apoyarnos y, en ocasiones, por echarnos alguna regañina.

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